1. Capítulo 4 - Silencio entre toques


    Fecha: 31/01/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Pagina y Silencio, Fuente: TodoRelatos

    Charlotte nunca había estado tan enfocada desde el día del poule. Algo en su interior había cambiado. Ya no se trataba de un sueño difuso ni de una admiración lejana. Ahora tenía una meta clara, cortante, brillante como el acero que empuñaba: llegar a la final. No por la gloria. Ni por la clasificación. Sino porqueallí estaría ella. Porque ahora su objetivo era Emily.
    
    El torneo había entrado en su fase eliminatoria. Combates directos. Uno a uno. Sin segundas oportunidades.
    
    Charlotte fue ubicada en la llave opuesta. Ella en el sector sur. Emily, al norte. Lo comprendió al ver el tablón: solo podrían reencontrarse si ambas vencían a todas sus rivales. Solo en la final.
    
    Respiró hondo. Ese destino le pareció justo. Poético. Incluso necesario.
    
    Durante los primeros días, cada combate era una prueba no solo de técnica, sino de resistencia. El cuerpo dolía. Las piernas ardían. El sudor no bastaba para enfriar la mente. Pero Charlotte seguía. Ganaba. Una por una.
    
    Y, sin embargo, algo le faltaba.
    
    No la veía.
    
    Emily no estaba en el pabellón cuando Charlotte terminaba sus duelos. No en la zona de atletas. Ni en las gradas. Ni siquiera en los pasillos entre pistas.
    
    Alguien comentó que ella competía por la mañana. Que, al terminar, no se quedaba. Regresaba directamente a su trabajo. Algunos decían que trabajaba en la morgue de la fiscalía.
    
    Charlotte lo confirmó cuando escuchó a uno de los técnicos hablar de"la doctora militar que llegaba tarde, aún con restos ...
    ... del uniforme de esgrima bajo la bata forense." Eso bastó para encenderle algo en el pecho.
    
    No era rabia. Era una especie de tristeza difícil de tragar.
    
    Emily ganaba todos sus combates. Con la misma técnica quirúrgica que tanto la había inspirado. Pero algo no encajaba. Una de las asistentes médicas comentó, sin darse cuenta de que Charlotte escuchaba:
    
    —A veces parece que no está del todo ahí, ¿sabes? Como si el cuerpo se moviera solo, pero la mente... no.
    
    Charlotte cerró los puños.
    
    Ella sí estaba ahí. Entera. Presente. Luchando con cada fibra por merecer ese reencuentro.
    
    Pero Emily seguía escapando.
    
    Y en ese vacío, Charlotte se aferró aún más al florete. A sus propias piernas. A la voluntad que la trajo hasta allí. Recordó los días entrenando sola, en la pequeña sala de deportes comunitarios donde ni el suelo tenía el rebote correcto. Recordó a su madre cosiendo su primer uniforme, los videos repetidos hasta el cansancio, y la primera vez que pronunció el nombre de Emily en voz alta.
    
    Ahora, ese nombre ya no era un mito. Era una mujer real. Y rota.
    
    Charlotte no quería salvarla. Quería alcanzarla. Pero para eso, debía seguir ganando.
    
    Y eso hizo.
    
    Una, dos, tres veces más.
    
    Hasta que, finalmente, vio su nombre junto al de Emily en la tabla del combate final.
    
    Se verían de nuevo.
    
    Pero ahora, no como admiradora y referente. Ni como sombra y estrella.
    
    Se enfrentarían como iguales.
    
    O eso quería creer.
    
    Los combates de ese día habían ...
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