-
Capítulo 4 - Silencio entre toques
Fecha: 31/01/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Pagina y Silencio, Fuente: TodoRelatos
... finalizado. Charlotte caminaba hacia las habitaciones asignadas dentro del coliseo, mientras el cielo comenzaba a teñirse de naranja. Entonces la vio: una silueta cruzando la zona de carga trasera. No necesitó pensarlo. Era Emily. Iba sola, aún con la malla de esgrima bajo la chaqueta del uniforme. El florete colgando de su mano. El rostro escondido tras unos lentes oscuros que no alcanzaban a disfrazar el cansancio. Caminaba hacia su auto con paso firme, como si quisiera huir antes de que alguien intentara detenerla. Charlotte sintió el impulso inmediato de correr tras ella. No sabía qué le diría. Solo quería alcanzarla. Estar allí. Hacerle saber que no estaba sola, que no tenía que seguir soportándolo todo como una armadura sin grietas. —¡Emily! —gritó, apenas unos metros antes de alcanzarla. Pero justo cuando estaba por llegar, una figura emergió desde el lateral del pabellón, bloqueándole el paso. —Ni un paso más. Charlotte frenó en seco. Reconoció de inmediato a Lucía. El cabello recogido, los ojos serenos... pero esta vez, con una tensión que no había visto antes en su rostro. —¿Lucía? ¿Qué haces...? Aunque nunca habían sido presentadas formalmente, por el largo recorrido en la federación, Charlotte la conocía bien. —Eso iba a preguntarte yo —dijo Lucía, sin alzar la voz—. ¿Qué es exactamente lo que buscas con Emily? Charlotte tragó saliva, aún agitada por la carrera. —No busco nada malo... solo... quiero hablar con ella. Saber si ...
... está bien. Lucía entrecerró los ojos. —¿Sabes cuántas personas han intentado acercarse desde que regresó a la competencia? Algunas por morbo. Otras por fama. O simplemente para derribar al ícono. Emily no se permite caer. Pero cuando lo hace... arrastra consigo todo —su voz se quebró apenas—. Y yo ya la vi caer una vez. No quiero volver a verla así. Charlotte se irguió, con los ojos firmes. —No quiero ganarle para destruirla. Quiero encontrarla en la pista. De verdad. Tú eres su amiga, y viste al igual que yo que en nuestro combate... ella no estaba presente. Parecía tener miedo. La mirada de Charlotte se entristeció al recordar. —Si me vence, que sea porque volvió a ser ella. Y si yo gano... será porque la respeté lo suficiente como para darlo todo. Lucía la observó en silencio. Medía cada palabra, cada gesto. La estudiaba como se estudia a quien podría quedarse... o dañar. —En esta etapa del torneo, Emily no perdona —dijo al fin—. Hizo llorar a dos rivales esta semana. Las desarmó con tal frialdad que ni los entrenadores supieron cómo consolar a sus atletas. No te confundas. Lo que viste en el poule... no es lo que te vas a encontrar en dos días. Ya no. —Lo sé —susurró Charlotte—. Pero igual quiero estar ahí. Lucía bajó apenas la guardia. Sus hombros se relajaron. Algo en la honestidad de Charlotte le removía la coraza. No eran solo los ojos miel parecidos a los de Marcela. Era ese algo auténtico, profundo. Era esa forma en que Charlotte ...