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Catalina. Inicios en la zoofilia y en el incesto
Fecha: 31/01/2026, Categorías: Incesto Autor: Inmacul, Fuente: TodoRelatos
Mi amigo Paco me ha relatado las siguientes experiencias con su mujer y sus hijas. CAPÍTULO 1 Cuando mi mujer tenía 40 años estaba buenísima, jamona, ruda y con unos muslos grandes y apetitosos. Ya gastaba un cipote muy grande de 35 cms con un glande en forma de flecha que siempre apuntaba al techo cuando se empalmaba. Además tenia un prepucio muy largo que le cubría todo el capullo y unos huevos como pelotas de tenis de gordos, por eso eyaculaba enormes cantidades de leche. Entonces vivíamos en otra ciudad. Mis hijas estaban estudiando las dos y yo trabajando por lo que se tiraba muchas horas sola en casa y claro con lo calentona que era se masturbaba constantemente el trabuco echando semen hasta el techo porque cada vez eyaculaba con más potencia y fuerza. Voy a contarte cómo empezó la relación de Catalina con los animales. Siempre hemos tenido perros en casa nos gusta a toda la familia. Una tarde de verano que Catalina estaba sola en casa aburrida y con el falo tieso que se le marcaba en los calzoncillos míos que usaba en vez de sus bragas. Se fijó en que nuestra perro Marte estaba olisqueando su entre pierna. No era la primera vez. La verdad es que todos los perros en el parque se acercaban a olerla últimamente. Pensó que su extraña condición genética debía desprender feromonas que atraían a los animales. La cosa es que se excitó aun mas cuando vio el pito fuera de su funda de Marte y se atrevió a agarrárselo por primera vez. Era enorme, ...
... evidentemente no tanto como el suyo pero igual que el mío. Rojo y ya chorreaba liquido preseminal. Catalina por el calor estaba en ropa interior, con el sujetador y los calzoncillos, se agachó y se atrevió chupárselo. El sabor del semen del perro la puso caliente perdida, olía a macho y su parte de hembra se despertó. De hecho su pollón se puso morcillón y su coño se abría y cerraba. Lo deseaba, deseaba ser follada por el perro, así que se quitó los calzoncillos y se puso a cuatro patas. Marte le lamió el conejo peludo lleno de flujos y después se puso con sus patas delanteras sobre la espalda de mi mujer y la penetró en su coño. Catalina gimió como una leona al sentir cómo el pollón del perro llenaba su vagina metiéndole incluso la bola. En breve el perro le llenó el coño de leche mientras ella se corría como una perra. Desde entonces como me contó años después, follaba todos los días con el perro, hasta que un día sorprendentemente la sorprendió enganchada con la bola dentro de su ano nuestra hija Elena que había vuelto antes de lo normal del colegio. Se sorprendió tanto que se fue llorando a su habitación. Mi mujer ya había visto a Elena varias veces en el baño meneársela mas que un mono, por lo que cuando se desenganchó del perro se fue a su habitación. Elena estaba vestida de colegiala y en sus braguitas se le notaba el bulto de su pitillo. Mi mujer se metió con ella en la cama y empezó a consolarla. Catalina: qué te pasa cariño?. Te has asustado viendo a tu ...