1. Compañeros - Capítulo 4: Cervezas en Malasaña


    Fecha: 04/02/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 4 — Cervezas en Malasaña
    
    El bar estaba en una esquina escondida de Malasaña, con faroles rojos y terraza pequeña, medio llena de grupos jóvenes con pinta de recién llegados a la ciudad. Las mesas eran de metal y vibraban con cada caña servida. El aire olía a cerveza, a tabaco y a septiembre.
    
    —¿Y qué queréis? ¿Cañas, jarras, cubos? —preguntó Jordi apenas llegaron.
    
    —Cañas para empezar —dijo Luis, sentándose con gesto de patrón—. Vamos poco a poco.
    
    —¿“Poco a poco”? Tú ayer me llevaste hasta el baño medio tambaleándome —dijo Miguel, riendo.
    
    —Y te duché con amor de madre. Eres bienvenido.
    
    Arnau pidió la primera ronda. Era el más calmado de los cuatro, de barba incipiente, voz baja y mirada atenta. Jordi, en cambio, era pura energía: gesticulaba al hablar, se reía con fuerza, y siempre tenía una historia absurda lista.
    
    Los cuatro se acomodaron en la mesa como si ya llevaran semanas compartiendo tiempo. A su alrededor, la noche madrileña vibraba con el murmullo típico de los que aún están empezando algo.
    
    —A ver —dijo Jordi, levantando la caña—. Brindemos.
    
    —¿Por qué? —preguntó Miguel.
    
    —Por no ser unos pringados solitarios en nuestra primera semana en Madrid.
    
    Las jarras chocaron con fuerza.
    
    —Venga, turno de confesiones —añadió Jordi—. ¿De dónde sois y qué dejáis atrás?
    
    Luis rodó los ojos.
    
    —Esto parece un grupo de terapia.
    
    —Pues empieza tú, rugbyman —dijo Arnau con media sonrisa.
    
    Luis se encogió de hombros.
    
    —Granada. Barrio ...
    ... de toda la vida. Padres currantes, madre que me mima demasiado. Dejo atrás… al equipo, supongo. El rugby lo era todo. Pero ya está. Madrid mola más. Fiesta, independencia, chicas. Me gusta la libertad.
    
    —Y los baños con compañeros, ¿no? —soltó Jordi, riéndose.
    
    Luis le lanzó una servilleta.
    
    —¿Y tú, Miguel? —preguntó Arnau, girándose hacia él.
    
    Miguel dudó un segundo. Luego habló.
    
    —Oviedo. Dejo… una casa tranquila. Padres que me quieren, pero que no entienden muy bien por qué me gusta tanto diseñar cosas. Arquitectura fue mi escape. Y también… una chica. Lo dejamos hace un año. Fue jodido. Me cuesta abrirme otra vez.
    
    Hubo un pequeño silencio, respetuoso.
    
    —Tío, aquí estamos para eso. Para hacer borrón. Y pillar cacho —añadió Jordi, rompiendo la tensión.
    
    —¿Y vosotros? —preguntó Luis.
    
    Arnau habló con calma.
    
    —Lleida. Familia grande. Dejo a mis abuelos, que me criaron un poco. Medicina es vocación, sí, pero también responsabilidad. Madrid es mi salto al vacío. Me siento como si caminara sin red.
    
    —Eso ha sonado profundo. Brindemos por eso —dijo Jordi, ya levantando la tercera caña.
    
    —¿Y tú, Jordi? —preguntó Miguel.
    
    —Yo vengo de Sitges. Hijo único. Padres separados y muy intensos. Soy el resultado de dos divorcios y tres terapias. Vine a Madrid a divertirme. Medicina fue una excusa. Y sí, me gusta la gente. Las chicas. Las noches. Y un buen culo, ya sea de ella o de él.
    
    Luis se rió.
    
    —Eres un enfermo, tío.
    
    —Orgullosamente.
    
    La conversación ...
«12»