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De viaje (segunda parte)
Fecha: 05/02/2026, Categorías: Sexualidad, Autor: Ale_Relatos, Fuente: CuentoRelatos
Octavio, apoyando su gran verga sobre mi culo, sediento para ser saciado esa noche, me ayudó a levantarme, mientras me levantaba vi a contraluz esa gran verga grande, curvada y larga, esa verga que ya había tenido dentro de mí, pero no me había dado cuenta de cuan grande era. De pie, el me orilló a la pared dejándome desprotegida, ante un gran hombre muy caliente que tenía frente a mi. Mi estómago sentía como tocaba la punta de su verga, sintiéndola mojada como si hubiera sido sumergida en un líquido viscoso que no se secaba con nada. Octavio comenzó a besarme, mientras me tomaba de la cintura, me acercó con gran fuerza a él, en ese momento sentí como ese gran animal acechaba, y cabe mencionar que lo sentí completo a lo largo de mí estómago. Entre besos, él sujetó mis brazos y me volteó de una manera rápida y fuerte, para después apoyarme contra esa pared fría, que era testigo de esa cogida entre Octavio y yo. Apoyó su gran mano en mi espalda y me empujó, de una manera ruda pero a la vez delicada. Lejos de sentirme ultrajada, me sentí la más puta de todas, me sentí muy caliente por ese momento. Se acercó pasando su verga entre mis piernas, me besó el cuello, recorriendo mi cabello a un lado siguió besándolo, yo volvía a gemir de placer por ese hombre, por su gran verga que tenía entre mis piernas, que llegaba hasta enfrente de mi vagina, y disfrutaba de ese momento como no tenía una idea. Empecé a mover mis caderas, rosando su verga entre mis ...
... piernas. Escuchaba como su respiración constantemente agitada gemía, con una mezcla de gemidos casi imperceptibles, que al unísono de la noche se encontraban a la entrada de mi oído. Rodeando mi cuello esa noche, yo sentí como sus manos recorrían mis pechos, pasando por mi estómago, deslizándose sobre mis nalgas, que terminaban de recorrer todo mi cuerpo. Sinceramente yo adoraba como él jugueteaba conmigo, sentía que yo debía complacerle en todo lo que el quisiera esa noche. Jugando con esas nalgas, que cabe mencionar no son grandes, pero para él eran un manjar que desde un rato ya estaba comiendo. Yo solo las movía al compás de su respiración, mientras su gran verga rosaba mi ano. Extasiada totalmente por la calentura que sentía, salí de él, y caminé a la ventana, por donde unas rendijas entraban tenues rayos lunares. Abrí la ventana, con un deseo incomprendido hasta ese momento, caminé hacía la cama, me recosté boca abajo, mostrándole todo lo que esa noche se estaba devorando, se acercó y toco mis nalgas, parecía que esto le agradaba. Metiendo su dedo en mi vagina poco a poco el disfrutaba ese momento. Tomó su verga con sus manos, la masturbó un poco y de una la metió. Yo sentí como esa verga abría todas mis entrañas. Metiéndola con un ritmo lento, me hacía gemir de dolor envuelta en un placer que me gustaba, fue acelerando su bombeo mientras con su dedo lo metía en mi ano, realmente me sentía tan puta por dejarme manosear tanto, debo de confesar que nadie me había cogido así ...