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Tremenda sorpresa que me llevé cuando me estaba clavando a la nueva sirvientica de la casa.
Fecha: 05/02/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30
... culo. En todo momento, procuraba demostrarle lo mucho que ella, me gustaba, además, a medida que yo le iba enterrando toda mi verga por su culo, ella no podía ocultar lo mucho que eso le gustaba. En ocasiones cuando no chillaba, o gemía diciéndole lo mucho que eso me gustaba, le pedía que me diera más, y más duro por mi culo, en otras ocasiones apenas me daba cuenta de que él había acabado, gustosamente me volvía a mamar mi verga, para que se la volviera a enterrar entre sus paradas nalgas. Pero en cierta ocasión, en medio de nuestro desenfreno sexual, tiré mi mano hacia adelante, buscando agarrar su coño, y con lo que me conseguí, fue con algo que realmente él no se esperaba. Lo que le agarré fue una verga, casi tan grande y gruesa como la mía, cuidado si no era más grande aún. Aunque eso me dejó prácticamente congelado, bastó que ella moviera y apretase sus nalgas, para que yo sin soltar su verga, que mi mano había agarrado, continuase clavándole mi verga por su apretado culito. Apenas me vine dentro de ella, y retiré mi verga de entre mis nalgas, le pedí una explicación. Era evidente que la que yo creía era una chica, en realidad un chico vestido de mujer, hablando y actuando como si realmente fuera una chica, en otras palabras un travesti. De inmediato se puso a llorar, pidiéndome que no lo descubriese, porque no quería perder el trabajo, me dijo que haría lo que yo le ordenase, aunque la verdad es que ya lo hacía, sin que yo me esforzase mucho. Pero al escucharme decirle ...
... que se calmase que no se lo iba a decir a nadie, se quedó tranquilo o mejor dicho tranquila, esa tarde, me volvió a dar otra sabrosa mamada, y hasta me acariciaba los testículos. Cuando sin él pedírmelo, o tan siquiera insinuármelo, en un descuido mío, mi sirvienta travesti comenzó a darme un beso negro, cosa que me gustó tanto, que apenas se presentaba cualquier oportunidad, le pedía que me lo volviera hacer. Hasta que un día cuando le estaba empujando mi verga por su apretado culito, al ver la manera en que ella lo disfrutaba tanto, sentí una enorme y una gran curiosidad por saber que se sentía que, a mí, me hicieran eso. Es decir que me dieran por el culo, así que cuando comenzó a darme otro beso negro, le pregunté si así se sentía cuando yo le empujaba mi verga por su culo. Con la voz más acaramelada que pudo, me dijo que no, que lo que ella sentía era mucho más sabroso, así que en ese momento en que me encontraba con mi culo abierto, dejando que el travesti me enterrarse sus dedos, y me diera un beso negro. Pedirle que me enterrase su verga, no me pareció tan mala idea, así que, en ese momento, cambiamos de papeles, aunque me advirtió, que me podía llegar a gustar tanto, que después no me gustaría hacer otra cosa. Pero, la verdad es que no le creí, y estando completamente desnudo, dejé que la sirvienta, después de lavarme con mucha agua, y jabón, me enterrase con mucho cuidado, y cariño toda su verga dentro de mi apretado, y virginal culito. Lo cierto es que, no imaginé ...