1. Una cena de despedida


    Fecha: 06/02/2026, Categorías: Hetero Autor: Leopen, Fuente: TodoRelatos

    Ella es tan hermosa, su mirada castaña y brillante, su sonrisa tan luminosa, su cuerpo es proporcionado y espléndido y esos senos, es el sueño de cualquier hombre. Eso fue mi primer pensamiento cuando me presentaron a Cynthia. Llegó a la cena que habíamos programado para festejar el retiro de nuestro compañero de claustros en la universidad. Jorge dejaba atrás una vida de dar clases en la facultad. Cynthia entró al restaurante elegido del brazo de Ricardo, un profesor más joven que nosotros y no era de extrañar que viniera acompañado junto a tal belleza, estábamos todos tomando una copa previa a la cena y Ricardo acercándose con ella del brazo nos la fue presentando uno a uno, cuando llego mi turno, algo extraño se dio, yo retuve su mano un segundo más casi involuntariamente y su sonrisa se iluminó, y me dijo -hola Leonardo he escuchado hablar de vos, Ricardo me dijo que me cuide de ti jaja, eres un viejo solterón - Bueno, no debe ser para tanto jeje, le respondí, los años dejan huella. -Los años son simplemente un número, me respondiste guiñando un ojo y tu sonrisa iluminó tu rostro. - Además, continuaste acercando un poco tu rostro al mío para que el resto no escuche, creo que lo usas como excusa, o me equivoco? Y te alejaste para seguir saludando mirándome a los ojos y te mordiste suavemente el labio inferior. El ambiente de la reunión era agradable, distendido. Las bromas y las charlas serias se entremezclaban, mientras el alcohol corría para unos más que para otros. Yo ...
    ... te buscaba con la mirada mientras compartía una conversación en un círculo de colegas y allí a unos metros estabas, con tu vestido azul que hacia relucir tu cabellera platinada a mechones, tu falda apenas por arriba de tu rodilla dejaban ver unas piernas hermosamente torneadas, tu postura recta con una copa de champaña en la mano derecha, hacía que tu cola redonda y perfecta le diera la forma de caída justa a tu vestido, subiendo la mirada el escote ni tímido ni desvergozado dejaba ver esa ranura al comienzo de tus senos, que dejaba a la imaginación de cualquier hombre el deseo a flor de labios de besarlos. Toda tú eras esa noche la mujer perfecta, luego sabría que no solamente esa noche.
    
    Cuando los mozos nos invitaron a pasar al salón donde se serviría la cena, no se si fue coincidencia o nos buscamos ambos pero corrí una silla para invitarte a sentarte a mi lado y aceptaste gustosa. - Gracias caballero, me devolviste el gesto con tu sonrisa cautivadora. A tu derecha se sentó Ricardo y yo a tu izquierda a mi otro lado una insufrible profesora de lenguas ya retirada pero que aún formaba parte de nuestro círculo pese a sus 80 largos. Te invité con una copa de vino, la que aceptaste, y comenzamos a conversar, ahí supe que también te dedicas a una rama de la educación pero desde otro ángulo y que conociste a Ricardo en un pequeño taller de educadores, en ese momento Ricardo parecía más entretenido en beber que en entablar conversación con nostros dejando a nuestras anchas el ...
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