1. La sumisión de Naty (2): Dominación en el parque


    Fecha: 06/02/2026, Categorías: Transexuales Autor: Naty_sissy, Fuente: CuentoRelatos

    El sol de la tarde bañaba el parque con una luz dorada, pero Naty no podía apreciar su belleza. Su mente estaba atrapada en la red de dominación que Natasha había tejido alrededor de ella. Con el collar aún apretado alrededor de su cuello y la correa colgando de él, Naty seguía a Natasha a través de los senderos concurridos, sintiendo las miradas curiosas de los transeúntes. El parque estaba lleno de familias, parejas y grupos de amigos, todos disfrutando de la tarde, ajenos al juego de poder que se desarrollaba ante sus ojos.
    
    Natasha, con una sonrisa cruel en sus labios pintados, se detuvo junto a un banco donde un grupo de hombres jóvenes charlaban y reían. “Aquí está tu primera lección, Naty”, susurró con voz melosa, pero firme. “Ve con ellos y ofrece tu cuerpo. Quiero ver cómo te humillas por unos cuantos billetes. Y recuerda, cada vez que te niegues, el castigo será peor”.
    
    Naty tragó saliva, su corazón latiendo con fuerza. Sabía que no tenía opción. Con pasos vacilantes, se acercó al grupo de hombres. Su falda corta y su blusa ajustada dejaban poco a la imaginación, y los hombres no tardaron en notar su presencia. Sus miradas se posaron en ella, llenas de deseo y curiosidad.
    
    “Hola”, dijo Naty con voz temblorosa, intentando mantener la compostura. “Me pregunto si alguno de ustedes estaría interesado en… pasar un buen rato. Por un precio, claro”.
    
    Los hombres se miraron entre sí, sorprendidos pero intrigados. Uno de ellos, un joven con barba de varios días ...
    ... y ojos penetrantes, se adelantó. “¿Y cuánto cuesta ese ‘buen rato’, cariño?”
    
    Naty sintió cómo las mejillas le ardían de vergüenza. “Lo que puedan ofrecer”, murmuró, evitando su mirada.
    
    El joven sonrió, sacando un billete de su bolsillo. “¿Esto te parece bien?”
    
    Naty asintió, tomando el billete con manos temblorosas. Sabía que Natasha estaba observándola desde las sombras, disfrutando de su humillación. “Sí, está bien”, susurró.
    
    El joven la tomó del brazo y la llevó a un rincón más apartado del parque, detrás de unos arbustos. Allí, sin preámbulos, la besó con fuerza, sus manos recorriendo su cuerpo con avidez. Naty cerró los ojos, intentando bloquear el mundo exterior, pero los sonidos del parque y la conciencia de estar siendo observada por Natasha la mantenían anclada en la realidad.
    
    El joven la empujó contra los arbustos, levantándole la falda y bajándole las bragas. Naty sintió cómo su miembro duro y caliente penetraba su entrada, y un gemido ahogado escapó de sus labios. A pesar de la situación, su cuerpo respondía, traicionándola con su propia excitación.
    
    Mientras el joven la embestía con fuerza, Naty escuchó la voz de Natasha, burlona y distante. “Vamos, Naty, parece que estás disfrutando. No te olvides de quién manda aquí”.
    
    Las palabras de Natasha actuaron como un recordatorio brutal, intensificando la mezcla de placer y humillación que Naty sentía. Sus gemidos se volvieron más altos, más desesperados, mientras el joven la llevaba al borde del ...
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