-
La isla de la culpa 3
Fecha: 08/02/2026, Categorías: Incesto Autor: OpenMindS, Fuente: TodoRelatos
... por la zona, me quedé espectante ya que podrían sentirse atraídos al golpe en caso de que pudieran oler que en esa caja hay comida. Sin decir nada, poco a poco fui agachándome para que Paula pudiera bajarse de mis hombros, alejándose eso sí de las cuerdas que quedaron colgando aún de las ramas, cuerdas que nos vendrían bien pero que desistí en obtenerlas debido a que sería casi imposible... me conformé con la caja de suministros lo cual no era poco. Una vez sus pies tocaron el suelo, ella misma se hizo hacía atrás y finalmente nuestros cuerpos se separaron. Podía notar aún su calor en la parte posterior de mi cabeza y cuello, como cuando dejas el asiento cálido después de varías horas sentado en él. Volví a ponerme de pié y me puse a inspeccionar la caja, la cual no tardé mucho en abrir ya que tenía una cerradura básica que solo era para que no se abriera con los golpes, no tenía contraseña ni nada por el estilo. Al abrir la caja, la cual descubro rápido que por dentro está completamente intacta, encuentramos varías barritas energéticas las cuales sirven para suplir comidas, un par de botellas de agua, una linterna, y lo mejor de todo, un montón de lona de plástico plegada que supe al instante que sería una tienda de campaña. Al moverla, justo debajo encontré las barras metálicas que eran la estructura de la tienda. Nos alivió a ambos saber que no íbamos a pasar la noche a la interperie, y que también ibamos a dormir con el estómago lleno. Poco tiempo me faltó para ...
... agarrar la linterna, aunque solamente para comprobar que aún teniendo pilas, no funcionaba. O las pilas estaban gastadas, o por culpa de la humedad el circuito se había echado a perder. Sin embargo, Paula ya había echado mano a una de las barritas y estaba sentada en el suelo junto a la caja masticando con los ojos cerrados, fruto del disfrute que estaría sintiendo en aquél momento. Cuando me di cuenta, ni siquiera le notifiqué que la linterna no iba, quería que disfrutara del momento así que tiré la linterna en la caja y le dejé disfrutar de la barrita, (o eso creía que iba a hacer). - Cómo están? -dije alegre. - Buah papá, son de chocolate, dios mio (Es su sabor favorito) -dijo mientras hacía énfasis masticando los grandes bocados que le pegaba a aquella barrita. - Pásame una no? O serán todas para tí? -dije desafiante aunque con un tono de humor. Ella abrió los ojos y los guió a la caja, echando mano de una de las barritas, comprobando si eran de distintos sabores y en caso de serlo, definitivamente no darme una de chocolate. Cuando giró tanto su cabeza hacía mí como su brazo extendido, mientras cogía la barrita vi como su cara dejaba de ser tan agradable, a lo cual no dije nada. Abrí la barrita y dándole un bocado descubrí que era de fresa. - Pues la de fresa tampoco está mal. -dije mientras masticaba y observaba la barrita mordida teniendo de fondo a mi hija. - Ya, supongo... -dijo Paula claramente cortada. - Te pasa algo cielo? La barrita no está ...