1. La isla de la culpa 3


    Fecha: 08/02/2026, Categorías: Incesto Autor: OpenMindS, Fuente: TodoRelatos

    ... ella respondió encogiendo el vientre por no esperarse mi mano ahí. Yo tampoco supe porqué hice esa acción, simplemente la hice. Pero hasta a mí me sorprendió. - S~Sí -dijo entrecortada mientras se separaba un poco. Al instante, me di la vuelta y me agaché, aprovechando que estaba cerca del suelo para volver a agarrar la rama.
    
    En pocos segundos noté las cálidas y suaves manos de mi hija agarrando mis hombros, y después de un pequeño impulso finalmente se subió en mis hombros. Me mantuve en silencio, pero no podía parar de pensar en lo mucho que notaba.. su vulva en mi nuca. Notaba de hecho algo de bello que tenía en los labios y que con anterioridad en la playa no pude fijarme. También lo noté más grande de lo que pensaba (eso, o que al estar aplastado contra mí parecía más grande).
    
    También cabe añadir que no estaba precisamente seco, pues se notaba algo húmedo, aunque seguramente por culpa del Trópico, o al menos eso quise pensar. Todo esos pensamientos se me pasaron por la cabeza en cuestión de dos segundos pero solo pude soltar ésto por la boca: - Todo bien, cielo?
    
    - Sí tranquilo -dijo cortante Paula mientras apoyaba sus manos en mi cabeza. Me levanté poco a poco y sin ninguna dificultad ya que yo era un hombre con un cuerpo algo fornido fruto de haber entrenado en el gimnasio durante toda su infancia hasta hacía poco más de 2 años atrás desde los cuales ya solo me dedicaba al atletismo. Eso, sumado a que la carga que llevaba en los hombros era más pesada mental ...
    ... que físicamente... Fue pan comido.
    
    Una vez me reincorporé, le ofrecí la rama la cual tenía una punta acabada en "Y" que venía fenomenal. Ella la agarró y con moderación empezó a forcejear con la caja la cuál se empezó a balancear de un lado a otro mientras las cuerdas seguían sujetas pero las ramas empezaban a crujir.
    
    - Paula cariño, focaliza las cuerdas, más que la caja. Seguramente estén débiles y ofrezcan menos resistencia que la caja en sí. Además que como nos caiga encima no la contamos -dije mientras sujetaba a Paula de sus muslos desnudos. Ella como buena hija, me hizo caso y poco tiempo tardó en caer la caja.
    
    No tuve miedo de que se rompiera la caja o las cosas que hubieran en su interior debido a que era una caja diseñada claramente para recibir golpes contundentes ya que la naturaleza de la misma era ser desplegada con un paracaídas. Era de color blanco hueso con todos los bordes de la caja reforzados con madera más gruesa, ésta de color verde oscuro.
    
    Al caer, más cerca de nosotros de lo que me gustaría, hizo que el ruido asustara a los animales de la zona. Los cuales eran una cantidad bárbara de pájaros los cuales, no parecían estar ahí antes del golpe. Paula se quedó embobada con la bandada de pájaros y le encantó ver como volaban, expresándolo con un largo "Buaaah" que le salió del alma.
    
    No le vi la cara puesto que estaba sentada en mis hombros, pero me la podía imaginar perfectamente. Yo en cambio, a pesar de no haber visto ningún animal mamífero ...
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