1. Por fin con mi hermana Luisa


    Fecha: 08/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Carlos dario, Fuente: CuentoRelatos

    ... mi brazo la levanté y nos pusimos los tres a bailar.
    
    No hubo mucho que hablar el lenguaje del cuerpo lo decía todo.
    
    Ellas dos de frente se besaban sus cuellos, yo detrás de Susana le quitaba su negligé y luego sus tangas.
    
    Luego me puse detrás de Luisa e hice lo mismo, primero su pequeña blusa y luego sus cacheteros.
    
    Ya se juntaban, yo detrás de Luisa apretaba sus pezones y la besaba en el cuello, los gemidos de las dos empezaban aumentar.
    
    Me quite mi pijama y mi verga brincó. Volví donde Susana y sobé con mi verga su trasero, ella lo empinó y yo agachándome un poco la deslicé entre sus piernas y en ese momento sentí la mano de Luisa que lo sobaba y se fue arrodillando, al punto que entre las piernas de mi esposa me lo empezó a mamar y a la vez le daba de lengua a mi mujer. Yo le acariciaba sus senos y sentía la boca de Luisa que cogía la cabeza de mi verga con sus dientes suavemente.
    
    Mi mujer tiró la cabeza hacia atrás y me dijo:
    
    -…atiende a tu hermanita, quiero hacer lo mismo…
    
    Me retiré y levanté a Luisa, metí mi verga entre sus piernas, mientras mi esposa se arrodillaba a darle lengua en su vagina a Luisa, y sentí la boca de mi esposa chupándome.
    
    Estuvimos un rato en esa posición, mi esposa gozaba y murmuraba de como sabia de rica Luisa, se escuchaba como la chupaba y se saboreaba.
    
    Cámbianos de posición, Luisa se acostó de espaldas y Susana la siguió, se arrodilló entre sus piernas y siguió lamiendo su vagina. Se quejaban, yo me acerqué y ...
    ... arrodillado a la orilla del sofá le di a mamar de mi verga.
    
    -No sabes cuánto soñé con tenerlo en mi boca, desde aquel día, de estar contigo a solas.
    
    Mi esposa levanto al cabeza.
    
    -Luego me cuentan con detalle, quiero saber de esa historia…
    
    Y volvió a meter su cabeza entre las piernas de Luisa. El culo de mi esposa se veía levantado, era un espectáculo por todos los lados.
    
    Mi esposa se levantó y puso su vagina en la cara de Luisa, yo la reemplacé, fui a probar el tesoro que tanto soñé.
    
    Su concha gordita, estaba rasurada, su clítoris rosado y anchado, sus labios vaginales morenos. Lo recordaba, pero ese olor era lo nuevo, olía delicioso, estaba húmeda de la saliva de mi esposa y de sus propios jugos, la chupé con fervor, metí mi lengua, busqué lentamente su clítoris y cuando los encontré los chupé suavemente, Luisa gimió de placer…
    
    -Si así, mas, chúpame, mete tu lengua…
    
    Pero mi esposa la callaba con vagina.
    
    Susana volteó y dijo:
    
    -Méteselo, complace a tu hermanita, complace a nuestro huésped hasta gemir, quiero sentir sus gritos en mi vagina.
    
    Me levanté y puse mi verga en la entrada de la cosita, había envidiado a Jorge por haber poseído esa vagina, con la cabeza le sobé lentamente sus labios y el clítoris, y lentamente para gozar ese momento lo metí lentamente, quise que mi verga sintiera el roce de su labios, de su orificio, y empecé a bombear despacio y aumentando el ritmo cada vez con un golpe final como invistiéndola. Cada embestida la hacía ...
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