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Por fin con mi hermana Luisa
Fecha: 08/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Carlos dario, Fuente: CuentoRelatos
Hoy quiero compartir esta historia, pasó hace varios años, pero fue tan placentera que hoy la siento como presente. Tenía por esa época 36 años, vivía en Medellín en un barrio llamado Laureles cerca de la zona turística la llaman la 70. Cuando era pequeño, más o menos a los 10 años mi madre murió y mi padre se volvió a casar con una mujer que tenía una hija de mi misma edad. Durante esa niñez vivimos como buenos hermanos, fuimos educados con tranquilidad y tanto ella como yo éramos muy solidarios, no recuerdo a la fecha que haya tenido ninguna discusión. Crecimos, ella una morena delgada con muy buen cuerpo más o menos de 1,70 de altura, unos pechos redondeados y una gran cadera como buena antioqueña. Yo 1,75 con contextura normal y con un pene normal de unos 18 cm. Cuando nos graduamos de U. fue el primer momento que vi a mi hermana Luisa de forma diferente, recuerdo que tenía un novio que hoy es su esposo, muy caliente y siempre que la visitaba el tipo siempre en la sala la besaba sin control. Uno de eso días desde mi pieza sentí que ella se quejaba y con cuidado me acerqué a observar sin que ellos se dieran cuenta. Vaya sorpresa, Jorge sentado en el sillón y ella sentada sobre él y de espaldas se la clavaba a lo loco. Ella subía y bajaba, yo podía observar sus pechos, su vagina jugosa que humedecía la verga de Jorge. En ritmo delicado, mi hermanastra se movía como una bailarina y se quejaba, él le agarraba sus senos, se los apretaba. Ella mordía sus ...
... labios desesperada, pero con una pasión desbordada. Yo veía como las manos de él acariciaban su clítoris aceleradamente. Fue tanta mi excitación que intenté ubicarme en mejor posición para ver ese gran espectáculo, con tan mala suerte que Luisa me vio, fue tanto el susto que ella intentó parar, pero su novio sin darse cuenta la cogió de los brazos, no la dejó salir, la tenía atrapada con su verga y con sus manos, ella con el placer de esos empujones en su vagina continuó y empezó a mirarme con una gran sonrisa de perra en celo. Me miraba y se movía con más ganas, era desorbitante. Yo intencionalmente, saqué mi verga y empecé a masturbarme aprovechando que él no me veía pues ella con su cuerpo me tapaba, me paré erguido y frente a frente nos miramos, ella, con esa verga a punto de explotar, gritando más duro de placer, no solo por lo que él le hacía, sino de verme haciéndole honor a su sexo, todos aceleramos como si estuviéramos sincronizados, ella ya brincaba sobre la verga de Jorge, él la empujaba hacia arriba y la hacía gravitar por momentos, ella empezó a retorcerse sacando su primer orgasmo, temblaba de placer, pero siguió moviéndose como loca y saco uno más, gritaba más duro y empezó a mirarme como diciéndome que quería ver mi leche, aceleré de placer y a la vez veía como Jorge también se acercaba a su orgasmo, los dos al mismo tiempo soltamos nuestra leche, mi verga roja venosa lanzó un largo chorro que llegó a la mitad de la sala y Jorge ya gemía con león de ...