1. Mi hija mayor parte 3 y final.


    Fecha: 09/02/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Franco Maduro, Fuente: SexoSinTabues30

    Hola tod@s… me disculpo por el retraso en esta tercera parte, pero el trabajo no me deja mucho tiempo… y cuando tengo libre lo que menos quiero hacer es acercarme al computador.
    
    Para los que no lo han hecho, les sugiero ver desde el inicio esta historia:
    
    Y llegó el gran día… nos íbamos de vacaciones y yo iba a desvirgar a mi bebé por cumplir sus quince años. La verdad sea dicha, me veía más nervioso yo que ella. Sin embargo, quise que el desvirgue fuera completo, así que un día cualquiera que pasé ante un sexshop, compré un plug anal muy hermoso. Le serviría de preparación para mi primera invasión a su culito tan hermoso.
    
    Habíamos elegido un balneario lacustre en el sur de nuestro país, que nos quedaba a casi mil km en carro, así que decidimos viajar en avión para no perder tanto tiempo de viaje. Una vez compré los pasajes, llegué con ellos a casa y mi hija saltó de alegría al verlos, dándome un abrazo muy apretado y un beso en la mejilla.
    
    Entonces fui a buscar el plug que había escondido y lo había envuelto en papel de regalo. Se lo di, dándole un gran beso y diciéndole:
    
    Me miró con el entrecejo muy junto, pues no entendía de qué se trataba. Abrió el regalo, y ahí estaba el plug anal. María Isabel se puso roja como un tomate, mirando alternativamente al plug y a mí.
    
    Y salió corriendo al baño de su habitación.
    
    Pasados unos 5 minutos o un poco más, volvió con su respiración agitada y su carita roja, pero de excitación.
    
    Yo sospechaba que iba a ser ...
    ... así. Su mamá era una mujer que deliraba con el sexo anal, así que pensé que nuestra hija podría heredar ese gusto. Pero, claro, no se lo dije a mi hija.
    
    Sin dudarlo, se giró, levantó su faldita y me mostró su culito desnudo… ya no llevaba la tanga que traía puesta. El plug estaba totalmente dentro de su culito precioso, el cabezal rosado brillante que tapaba su agujerito hacía juego con sus nalgas albas como la nieve.
    
    Y sin agregar nada más, la levanté en brazos, la llevé a su habitación, la acosté en su cama y le empecé a hacer el sexo oral más salvaje que había hecho nunca… mi lengua recorrió todo su sexo, le chupé el clítoris todo inflamado, y me bebí todos sus jugos. Y no paré hasta que tuvo su sexto orgasmo… y no creo que hayan pasado 15 minutos.
    
    María Isabel quedó despatarrada, con los ojos cerrados y casi roncando. Así que, limpié sus jugos de mi rostro, me levanté, miré sus preciosas piernas abiertas, su sexo rojo de irritación, su pechito que subía y bajaba aunque calmándose de a poco, y su carita hermosa reflejando agotamiento pero satisfecha.
    
    Por supuesto, yo pasé a mi baño a hacerme una paja de antología. Debo haber botado leche para una taza de café por lo menos. Y ya con eso, me fui a dormir.
    
    Al día siguiente, nos fuimos al aeropuerto, hicimos los trámites normales y emprendimos vuelo. En el avión, nuestras conversaciones y cuchicheos despertaron miradas sospechosas de las azafatas y algún pasajero, pero no hubo nada más que destacar.
    
    Una vez ...
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