1. Mi hija mayor parte 3 y final.


    Fecha: 09/02/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Franco Maduro, Fuente: SexoSinTabues30

    ... llegamos a nuestra cabaña, ya eran alrededor de las 6 PM, así que nos fuimos a cenar a la ciudad, y lo pasamos muy bien. Luego, al llegar de vuelta a la cabaña, vino lo interesante de la noche… mi bebita rápidamente se sacó toda su ropa, se dio una ducha refrescante, y se acostó en la cama enorme, desde donde me miraba expectante mientras yo me desvestía y tomaba mi ducha.
    
    Salí del baño solamente con una toalla alrededor de mi cintura, mirando fijamente sus ojitos hermosos y llenos de deseo. Me acerqué lentamente, dándole tiempo a negarse si se arrepentía. Pero mantuvo su mirada firme, y finalmente la besé en la boca, como a una hembra, con nuestras lenguas entrelazándose, y nuestras manos recorriendo nuestros cuerpos.
    
    Recorrí todo su cuerpo con mi lengua, y ella igual el mío. Finalmente, vino el momento esperado… la penetración. Preparé muy bien su sexo y su culito; este último había quedado muy bien dilatado pues María Isabel había usado el plug toda la noche y todo el día, y sólo se lo había sacado durante la ducha.
    
    Le hice tener un par de orgasmos con mi lengua, y cuando estaba en plenas contracciones, le enterré mi verga toda de una sola vez… fue algo inolvidable: sus ojitos se abrieron como platos, lanzó una obscenidad en voz alta, y luego me abrazó con manos y piernas mientras se deshacía en otro orgasmo.
    
    Debe haber tenido 3 orgasmos en unos 5 minutos. Luego, se calmó un poco pero seguía meneando las ...
    ... caderas, ahora más suavemente.
    
    Chupé su culito con deleite, y lo dilaté un poco más con mis dedos. Luego, apunté mi cabezota al agujerito rosado, y empecé a empujar suavemente. María Isabel entrecerró los ojos y levantó un poco la cabeza, pero no se quitó ni hizo además de evitar la penetración. Muy pronto ya tenía toda mi verga dentro de su culito, que me apretaba fantástico.
    
    Y así continuamos un rato largo… calculo casi 2 horas. Con los años aprendí a aguantar mi orgasmo, así que puedo seguir mucho rato. Cuando ya vi que no le quedaban fuerzas, dejé que mi leche se le fuera a sus tripas.
    
    Y ahí quedó todo esa noche.
    
    Al día siguiente fuimos al lago, a comer, a divertirnos… y siempre nos fijamos que nos miraban mucho: la diferencia de edad, el trato casi de novios, pero éramos muy parecidos físicamente (o por lo menos el rostro). Pero no nos importaba… lo pasamos muy bien. Y en las noches seguíamos cogiendo como conejos… María Isabel nunca se durmió sin antes haber tenido al menos 5 orgasmos cada noche.
    
    Y esto se sigue repitiendo hoy… ella casada y luego divorciada, ya con más 40, con 2 hijos hermosos muy parecidos a ella, y yo con 62 y también casado en segundas nupcias. Y cada vez que nos vemos, siempre me dice «aquí llegó mi viejo caliente y vergón, que viene a cogerse a la putita caliente de su hija». Pero en la cama, después del placer, vienen las palabras de amor de hembra y macho, y también de padre e hija. 
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