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La familia del marido de mi hermana (16)
Fecha: 11/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... saltó sin poderse contener – la más joven me hizo una mamada que me dejó sin aliento. - Solo te quería comentar que lo de hoy es diferente. La chica es más tímida y prefiero discreción. - Por supuesto. No tendrá ningún problema. - Lo decía por si suele entrar gente en la terraza. - Qué va. Casi todos piden la llave, pagan y corren hasta la habitación. - ¿Podrías decir que el bar está cerrado en el caso de que alguien quisiera entrar? – le pasé un billete de veinte euros. - ¡Por supuesto! – exclamó recogiéndolo con rapidez – Aunque no creo que quiera entrar nadie, y menos siendo lunes. - Gracias, Jaime. – le sonreí en plan cabrón, y añadí – Y si miras, espero que no se noté. – y me fui viendo cómo enrojecía ligeramente. Cuando salí a la terraza, Sara ya se había quitado la peluca, pero mantenía la capa. - He llegado a un acuerdo con el recepcionista para que estemos solos. – le dije al sentarme a su lado. - ¿A un acuerdo? – enarcó las cejas. - Me ha dicho que normalmente no entra nadie pero, con una propina me ha asegurado que no entrará nadie. - Vaya, parece que lo tienes todo muy bien controlado. - Lo he hecho por ti, para que puedas sentirte a gusto y tranquila. Supongo que ya te puedes quitar esa capa que, seguramente te dará calor. Me mostró su extensa sonrisa con esos labios tan deliciosos que tenía, y ya con la peluca quitada, su cara me pareció preciosa con los bucles rubios adornándola. Se quitó la capa con timidez y pude ...
... admirar su cuerpazo embutido en el vestido de licra que marcaba cada una de sus perfectas curvas. Me apareció lanzarme sobre ella como un puto depredador hambriento, pero me contuve intentando parecer tranquilo disimulando los deseos que me tamborileaban en la cabeza. - ¿Qué te parece? – me preguntó con una mano en la cintura y una de sus piernas estiradas hacia un lado. Se giró para enseñármelo por la parte trasera, y está vez fui yo el que resoplé al ver su perfecto y redondo culo como dos sandías ganadoras del premio a la perfección. - Estás estupenda, Sara. – le dije mientras recreaba mi vista – Nadie te echaría más de treinta años. - Jajaja… Qué bobo que eres. Se sentó y pasó un brazo por mis hombros para darme un profundo y seductor besos. Sus labios me supieron como un manjar delicioso y pasé una mano por sus pechos para hacer el beso más intenso. Algo que surtió efecto, pues se aferró con el otro brazo a mí cuello y el beso acabó por convertirse en lascivo y lujurioso. Removió el culo en la silla para acoplarse mejor y aproveché para meter la mano entre el suculento escote que mostraba parte de sus grandes y bonitas tetas. Acaricié esa deliciosa carne de piel fina y tersa hasta donde el pequeño sujetador la ocultaba. Bajé los dedos por la fina tela y palpé el bulto que formaba el grueso y duro pezón. - Ummmm… - dejó de besarme sin dejar de moverse nerviosamente – Que excitada estoy. – me susurró contra la oreja - ¿Tú no? Le agarré una mano y la ...