1. Tres días sometida por presidiarios (Cap V-B)


    Fecha: 13/02/2026, Categorías: No Consentido Autor: Domadordepalabras, Fuente: TodoRelatos

    ... Turbo aprovechó que Olga se sentía algo más relajada y, acariciando su espalda, empujó hacia abajo contrayendo su vientre contra la enorme bola de mármol, que generó en ella un pequeño gemido que, de seguro ayudaría mejor la penetración.
    
    El Turbo, colocó su grueso dedo índice en la humedad de su precioso y humedecido anillo anal.
    
    Lo introducía lentamente, primero un centímetro, despacito...
    
    luego dos...
    
    Luego tres, hasta que finalmente, con saliva y suavidad, introdujo el dedo por completo. Despacio, sacó nuevamente el dedo, y con la mano izquierda, comenzó a acariciar su clítoris para ayudarla a sentir más placer…
    
    Mientras acariciaba su vulva, introdujo dos dedos, despacio, lentamente, con cuidado y suavidad.
    
    Aquella chica, realmente le gustaba…
    
    Era para él, un ser delicioso, adorable y encantador, y pese a que las circunstancias de la vida, la hubiesen colocado a ella en aquella situación y a él en la contraria, no quería bajo ningún concepto que aquel ser tan delicioso sufriese daño.
    
    Cuando sacó el segundo dedo, colocó su enorme y grueso glande cerca de su orificio, justo antes de meterlo, escupió fuertemente en su anillo anal, ella dio un pequeño respingo al sentir ese escupitajo, que de alguna manera, la pilló un poco de sorpresa…
    
    Para deleite de los otros dos, Oscar, con su gruesa cabeza, comenzó a acariciar ese irritado orto, lo acariciaba con suavidad y con dulzura, y lentamente, iba haciendo presión, poquito a poco, hasta que finalmente ...
    ... decidió introducirlo lentamente y con mucho cuidado, primero introdujo un par de centímetros, que a la chica le arrancaron un ¡Uuuuuuf!…
    
    Oscar no quería hacerle daño por ninguno de los motivos, e inmediatamente lo sacó, volvió a escupir fuertemente en la misma zona, acariciando con el dedo y restregando la saliva para ayudarla a dilatar, mientras continuaba acariciando su vulva y su clítoris…
    
    A continuación, volvió a la carga y colocó su grueso glande sobre la entrada anal de la muchacha, pero esta vez fue más intenso y más decidido, aunque lentamente y con cuidado.
    
    Poco a poco, ese músculo fue cediendo a la persistencia del hombre, hasta que finalmente, el grueso de esa cabeza oscura y endurecida, consiguió entrar dentro de esa estrecha barrera. Oscar sintió como una fuerte irrupción traspasaba esa pequeña barrera, y a continuación, volvía a cerrarse todo lo posible, presionando y aprisionando, ese grueso capullo que permaneció unos instantes, alojado y acomodándose dentro de su dolorido culo.
    
    -Tranquila preciosa, pronto te harás a su tamaño-
    
    Susurro al oído de la muchacha.
    
    Tras unos instantes, alojado en sus entrañas, Oscar entró un par de centímetros más adentro, aquello era una auténtica odisea.
    
    El hecho de introducir dos centímetros o tres invadiendo esa estrecha cavidad, se convertían en un auténtico calvario para la chica, que continuamente soltaba sonidos de asombro y esfuerzo.
    
    Solamente la estimulación vaginal hacía que, de alguna manera, pudiese ...
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