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El burdel de las parafilias 2
Fecha: 14/02/2026, Categorías: Fetichismo Incesto Autor: Avilman, Fuente: SexoSinTabues30
... afilada arma. La sangre brotó abundante de su ano, y él aulló de dolor tratando de librarse de aquella dolorosa tortura; Sin embargo (ante la gran sorpresa de Jennifer), la erección permanecía en ese atormentado cuerpo, así que saltó sobre Eduardo, sosteniéndose en sus hombros y moviendo su pelvis sobre aquella fuerte erección, causando que la katana penetrara todavía más dentro de aquel cuerpo hasta que por fin salió destrozando el ojo derecho de Eduardo. Jennifer besó su boca ensangrentada y lamió su ojo izquierdo, logrando un segundo orgasmo. Se retiró del cuerpo y miró a sus dos esclavos restantes. Se acercó a Vanessa y la condujo a la gran cama antigua, atándola de brazos y piernas a las columnas que sobresalían. Tomó uno de los cuchillos, colocándose sobre ella, y ordenó a Said que la penetrara mientras ella realizaba profundos cortes en el cuerpo de Vanessa, lamiendo la sangre brotante. Procedió a lamer su vagina gustosamente sin dejar de recorrer su cuerpo con el cuchillo, causando que gimiera de placer y dolor. Jennifer se detuvo un momento y la miró, ni aún cubierta de cicatrices perdía su belleza, y la hizo sentir una gran envidia; ordenó a Said que sostuviera esa hermosa cabeza mientras ella desollaba su rostro. Vanessa forcejó inútilmente, y Jennifer cumplió su misión: tomó el rostro de Vanessa y lo colocó sobre el suyo, se miró en el espejo y quedó complacida. Notó que la rendija que sostenía su katana se había roto debido al peso, ...
... dejando caer el cuerpo empalado de Eduardo, así que se acercó a él y extrajo su arma ensangrentada, se sentó en el majestuoso trono que le habían proporcionado y obligó a Said a que se arrodillara frente ella y le realizara sexo oral. Sostuvo su cabeza mientras se retorcía ligeramente de placer; tomó la katana y, cuando alcanzó el clímax por tercera vez, decapitó a Said, manteniendo aquella cabeza contra su pelvis hasta que el éxtasis terminó, para luego tomarla con ambas manos y besarla febrilmente. Miró a su alrededor, contemplando todos los cadáveres que había dejado, y sonrió complacida; imaginó todo lo que podría hacer con ellos, pero estaba por amanecer y debía volver a su casa. Se dio una rápida ducha, se cambió de ropa, limpió su katana y se dirigió melancólicamente a la puerta, dándole un último vistazo a los despojos humanos, hasta que se decidió a salir. Tras la puerta estaba la adorable criada de nuevo. —¿Fue lo que esperaba? —Le preguntó. —Sí, aunque creo que podría haberlo hecho mejor. Supongo que estás aquí para hablar del pago —dijo ella, resignándose. —No exactamente, Liss le envía esto —dijo entregándole un sobre, que Jennifer abrió esperando ver una cuenta con muchos ceros a la derecha. Sin embargo, se trataba de dos hojas escritas a mano que leyó a grandes rasgos. Captó algo sobre su gran creatividad y potencial que podrían ser explotad os, además de una disculpa por tener que ausentarse, y una ostentosa firma al final: Alyssa ...