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ESCORT 13 mi padre me renta por primera vez
Fecha: 15/02/2026, Categorías: Incesto Autor: cachorra, Fuente: TodoRelatos
... para describir lo que vi sin empobrecerlo. Su belleza no era de este mundo: era una especie de contradicción perfecta, una criatura hecha de inocencia perversa y dulzura impía. Exageradamente hermosa, sí, pero en una forma que no debería existir sin consecuencias. Como si alguien hubiese mezclado el alma de un ángel con la picardía de un demonio escolar. Vestía con la soltura despreocupada de quien no necesita esforzarse para ser inolvidable. Y sonreía. Esa maldita sonrisa. Feliz. Eufórica. Como si ver a su escritor favorito —así me llamó una vez, con el desparpajo de quien todavía cree que la verdad es un juguete— fuera el mejor evento de su semana. —¡Escribaaa! —exclamó con esa voz suya que no pide permiso, sino que toma posesión del aire—. ¡No puedo creer que estés aquí! ¡Mi papá dijo que no vendrías, pero yo sabía que sí! Se adelantó a su madre como una ola que rompe la compostura de la orilla y me abrazó con la efusividad de quien no teme a los malentendidos. Su cuerpo, frágil y adolescente, apenas rozó el mío, pero bastó para que el universo girara una fracción más lento. —¿Sabes cuánto me costó convencerla? —dijo, girando la cabeza hacia su madre, que bajaba unos escalones más, cruzando los brazos con resignación elegante—. Al principio se puso furiosa. Pero después… después se rió. Dijo que yo era igualita a ella a los catorce: traviesa, chismosa, y con delirios de grandeza literaria. —Y con más tiempo libre del que deberías tener —añadió Cameron, con una ...
... media sonrisa que decía más de su juventud pasada que cualquier documento oficial. Dolores se encogió de hombros con un gesto teatral y se dejó caer sobre uno de los sofás, como una princesa en exilio. —Estoy convencida de que nací para escribir tragedias —dijo, cruzando las piernas—. Empezando por la de mi propia madre. Reímos, aunque algo en su humor tenía una cuchilla. Dolores usa el sarcasmo como quien ya ha entendido que el mundo no se arregla, se sobrevive. Cameron se sentó al borde del sillón más cercano, como si aún no supiera si debía quedarse o escapar. Observaba a su hija con una mezcla de ternura y alarma. Como quien ve a una versión editada y más peligrosa de sí misma. —Quiero dejar algo claro —dije, acomodándome frente a ellas, con mi cuaderno ya en las rodillas—. Esta entrevista es solo para entender mejor al personaje principal, que eres tú, Cameron. No es para juzgar ni para publicar nada. La historia la escribirá Dolores, como parte de su formación literaria. Yo solo soy su guía, su editor emocional, si quieres. Pero para que pueda construirte como personaje, necesito conocerte como mujer. Cameron asintió en silencio, tensa. Su belleza adulta —serena, madura, desafiante— contrastaba con la exuberancia angelical de Dolores. Eran dos espejos enfrentados, dos generaciones atrapadas en la misma mitología. —¿Así que vas a desnudarme con palabras para que mi hija pueda vestirme con frases? —preguntó Cameron con una ironía seca que me gustó más de ...