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La preferida de mi suegro (2)
Fecha: 16/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Reina Flor, Fuente: CuentoRelatos
... hijo. Tal vez no había hecho bien en decírselo pero estaba ya hecho. ¿Por qué lo había hecho? No tenía la más mínima idea. Imaginó que abriría una caja de pandora. Y así fue: desde entonces las referencias a Luana de parte de Ricardo se convirtieron en inevitables. La filosa lengua de su amigo encontraba siempre adjetivos calificativos a los atributos de la novia de su hijo. Preguntaba todo el tiempo. Se volvía pesado de repente. Manuel se preguntó porqué se lo había dicho si él mismo, en una forma simbólica, hacía todo lo posible para evitar el tema. ¿Solo porque la chica llamara un poco la atención era motivo suficiente para convertirla en motivo de bajas especulaciones de dos viejos? Manuel no tenía la respuesta. -¿Vos te lo planteás como posibilidad o a mí me parece?- preguntó Manuel. Ricardo se quedó mudo de repente. -Digo, de verdad -siguió Manuel curioso- ¿tu podrida cabeza elucubra algo que te haga pensar que podes tener algo con ella? -¿Por qué no? Manuel lo miró con desagrado. -Primero por ser quien es para Roberto. Segundo, porque tenés casi sesenta años y ella apenas veintitrés. -Tengo cincuenta y cuatro, igual que vos… -No podés estar hablando en serio. Ricardo lo miró con el orgullo de varón herido. -¿No viste como me saludó la otra vez? -Era una reunión. Estaba conociendo a la familia de su novio. Fue amable como lo sería cualquiera en una situación igual. -Me saludó bien a mí. Mejor que a vos. Y eso que no sabe que la vi ...
... cogiendo… -Bue… cogiendo… lo que se dice cogiendo… -Aunque vos la viste más… ¿no? Desde que te dejé que miraras no dejaste más el puesto de vigilancia. No me dejaste ver más. Era verdad. Por alguna razón, se había quedado inmóvil delante de la escena. -¿Por qué? -insistió Ricardo- ¿Tenias vergüenza? -Mucha. Pero además también tenía un hueco enorme en la imaginación por donde se filtraban las imágenes de la situación de la que había sido testigo, recreadas cada día por Ricardo que se encargaba de comentarlas. -Mirá si teníamos una cámara -dijo Ricardo. Manuel volvió a mirarlo como se mira a un degenerado. -¿Qué me mirás así? -rio Ricardo- tendríamos un registro de ese momento sublime y nos sacaríamos las dudas que tenemos. -¿Que dudas? -Si está tan tremenda como imaginamos que está. ¿Te parece poco? La cortina y la ventana semi cerrada de su habitación filtraban la luz de la tarde de verano y dejaba, al cuarto, en una silenciosa y agradable penumbra. La suave y refrescante brisa del ventilador de techo acariciaba su cuerpo desnudo tendido justo en medio de su lecho. La fotografía no mentía. Ella se encontraba boca abajo y totalmente relajada. Sus ojos cerrados como si su mente vagara entre el sueño y la conciencia hasta escuchar el pequeño ruido de un click y de la ventana. -Pensé que se había dado cuenta de que la espiaba Ricardo lo escuchaba atentamente. Estaba concentrado en los detalles del relato que sabiamente hacía Manuel de su ...