1. Juan: mis nueve primeras veces 12


    Fecha: 17/02/2026, Categorías: Incesto Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos

    ... igualita a tu madre! ¡Pareciera que les encantara que la gente piense que son unas cuscas! - expresó la abuela entre risas, provocando que sus nietos riéramos un poco - Juan, cariño, ven aquí, ayúdame a servir los platos, la carne ya casi está lista - dijo mi abuela, haciendo que yo corriera hacia ella, colocándome a un lado de Mina con algunos platos, mientras mi hermana volteaba los filetes con unas pinzas de metal.
    
    - ¿Y bien? ¿Ya podemos quitarla de la lista? - preguntó la pequeña rata en cuanto la abuela se apartó un poco de donde nosotros estábamos.
    
    - Casi - contesté, haciendo que me mirara extrañada tras esas enormes gafas de sol - no ha pasado del todo, solo hemos estado jugando y más temprano… bueno, solo usó su boca - dije un poco apenado, mientras miraba de reojo, asegurándome de que la abuela no hubiera regresado aún y de que Anie siguiera tirada en el camastro, lejos del alcance de mis palabras - me prometió que más tarde lo haríamos, supongo que pasará cuando regresemos a casa.
    
    Mina no dijo nada antes de poner de nuevo su atención en la carne, la cual por cierto olía muy bien, no obstante, pude notar que después de escucharme parecía estar un poco molesta, algo que me hizo pensar que quizás ella… no, aquello era una locura ¿Por qué estaría celosa? A menos que… no, pensar en la posibilidad de que Mina se sintiera de alguna manera atraída por mí, era una estupidez ¿Cierto? Aunque pensándolo un poco mejor, de aceptar esa posibilidad las cosas comenzarían ...
    ... a tener un poco de sentido, pues al fin tendría una pista para poder encontrar una explicación con respecto de lo que pasó en el camión, algo que seguía sin entender por completo, pues desde mi precaria y tal vez muy inocente forma de ver el mundo, no tenía idea de dónde había salido la motivación de mi hermana por tocarme, no después de todo lo que solíamos decirnos y de aquel antagonismo que ambos nos procuramos prácticamente desde que ella tuvo la capacidad de insultarme.
    
    - Bien, sirvamos los platos y a comer - dijo la abuela, regresándome a la realidad, arrastrándome desde lo más profundo de mis pensamientos mientras la mujer revolvía un poco de ensalada y mina comenzaba a servir la carne en los platos que yo llevaba en mis manos, un momento en el que Anie al fin se paró a ayudar, poco antes de que no sentáramos en los camastros y comenzáramos a comer, escuchando las divertidas historias con las que la abuela nos hacía reír de tanto en tanto, hasta que al fin acabamos con esa deliciosa comida y todos nos tiramos un rato en los camastros, disfrutando del sol y escuchando el barullo de la gente en el balneario, hasta que de pronto empezamos a escuchar los ronquidos de la abuela sin que ninguno de sus nietos pudiera evitar reírse, disfrutando de aquellos hilarantes minutos mientras tratábamos de contener las risas para no despertarla, hasta el momento en el que la abuela regresó a la vida como resultado del sobresalto que le provocó un ronquido particularmente sonoro, ...
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