1. La saga de Gabriela: Capítulo 3


    Fecha: 18/02/2026, Categorías: Hetero Autor: Noctis Rouge, Fuente: TodoRelatos

    ... poco agitada, y mientras esperaba la respuesta de Mateo, sintió ese calor familiar recorrerle el vientre. Se acomodó contra el respaldo, dejando que el vestido negro se levantara apenas sobre sus muslos.
    
    Él siempre sabía cómo hablarle para encenderla. Bastaba que usara ese tono mandón, medio arrogante, para que su piel reaccionara. Cerró los ojos y dejó que su mente viajara a la última vez que habían estado juntos: la forma en que la tomó contra la pared sin siquiera darle tiempo de quitarse toda la ropa, el peso de su cuerpo empujándola, el olor a sudor mezclado con perfume barato que le llenaba los sentidos.
    
    Sin darse cuenta, su mano se deslizó por su muslo, lenta, como tanteando el camino. La tela suave del vestido la hacía sentir más consciente de cada roce. Se mordió el labio, imaginando a Mateo entrando por la puerta, con esa mirada que la desarma, y diciéndole que se arrodille.
    
    Le encantaba ser suya. No solo por lo físico, sino por la forma en que él la hacía sentirse… como si el resto del mundo dejara de existir y ella fuera solo un objeto de su deseo. Esa sumisión le producía un placer que no sabía explicar.
    
    Sus dedos, ya más atrevidos, se colaron debajo de la tela. Encontraron la humedad que había crecido rápido, casi demasiado rápido. Recordó la presión de sus manos firmes en sus caderas, el sonido de su voz cuando le gruñía al oído que no se moviera.
    
    Gemía suave, tratando de contenerse, mientras sus pensamientos se llenaban de imágenes: Mateo ...
    ... detrás de ella, tomándola fuerte; Mateo sujetándole el cabello y empujando hasta arrancarle un grito.
    
    El celular vibró, interrumpiendo el ritmo. Abrió los ojos y vio su nombre en la pantalla. Contestó, con la voz aún temblorosa.
    
    —¿Ya estás cerca? —preguntó, casi como un suspiro. —No, Cata… —dijo él, con ese tono grave que sabía usar— ya llegué.
    
    Sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Sin pensar, se levantó de la cama, bajándose el vestido un poco, pero manteniendo el calor latente entre las piernas. Caminó hacia la puerta, sabiendo que en segundos, todo lo que había imaginado iba a volverse real, abrió la puerta y ahí estaba Mateo, con esa media sonrisa ladeada que siempre le hacía perder el equilibrio. Vestía una simple camiseta oscura y jeans, pero en él todo se veía como una provocación. La miró de arriba abajo, sin prisa, como evaluando qué iba a hacer con ella primero.
    
    —¿Me estabas esperando así? —dijo, inclinándose apenas hacia su oído mientras pasaba. El roce de su brazo contra el suyo le arrancó un escalofrío.
    
    Catalina cerró la puerta y apenas tuvo tiempo de voltearse antes de que él la empujara contra la pared, con el peso de su cuerpo presionando el suyo. Sus labios se encontraron de golpe, con un beso húmedo y profundo, mientras sus manos ya subían por sus muslos, levantándole el vestido.
    
    Pero en medio del beso, en esa fracción de segundo en que cerró los ojos, Mateo vio otra imagen: Los labios de Gabriela en el salón de clases, con ese gesto que ...
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