1. La vecinita Rosy (parte II): El primer encuentro


    Fecha: 22/02/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: DonBerna, Fuente: CuentoRelatos

    ... par, quedando expuesto su peluda vagina frente a mi cara. Me fui directo a su clítoris, y ahí centré toda mi atención; primero con lengüeteadas suaves, después con pequeños chupones que incluían sus labios vaginales de derecha a izquierda, y viceversa. La almohada empezó a quedar mojada de lo que llegaba a escurrir desde su vagina, resbalando por en medio de sus nalgas.
    
    Aproveché esos fluidos para usarlos como lubricante, empecé a masajear la entrada de su ano, luego a introducir un poco mi dedo índice. El orificio de su ano se sentía muy apretado. Ella gemía y se retorcía mientras decía en voz baja y entrecortada “¡Que rico, vecino… se siente bien rico como me lo chupa… así, así!”. Intente introducir otro dedo, pero realmente estaba muy apretado, y soltó una pequeña queja “¡ay me duele, me duele!”, así que desistí y seguí jugando en su culito con un solo dedo, mientras le chupaba su clítoris cada vez con más intensidad.
    
    Vi que su espalda se arqueaba, empezaba a mover su cadera de arriba a abajo de manera cada vez más rápida, y sus manos me tomaron de la nuca empujándome hacia su vagina; entonces supe que estaba a punto de tener un orgasmo y empecé a succionar y empujar con el vacío de la boca su clítoris; su abdomen se tornó duro y una serie espasmos invadió todo su cuerpecito; del interior de su vagina emanaba chorros de fluidos cada vez más abundantes. Que no desaprovechaba, saboreándolo todo.
    
    Paulatinamente fueron disminuyendo sus convulsiones, y sus manos ...
    ... aflojaron la intensas con que me sujetaba mi cabeza, y de igual manera también mis lengüetazos. “¡Mas despacio, más despacio… por favor, vecino!”. Su clítoris había quedado sensible, y necesitaba recuperarse. Sin dejar de lamer y besarle su entrepierna, empecé a subir pasando por abdomen hasta llegar nuevamente a sus pechos, me entretuve un buen rato disfrutando de ese hermoso par de senos carnosos, duros y firmes, de aureola rosita y de pezón aun erguido.
    
    Disimuladamente me fui retirando el pantalón, pues hasta ese momento aun traía puesto la ropa semihúmeda por la leve salpicada de la regadera, y por haber abrazado su cuerpecito aun empapado por la ducha, pero sobre todo por su cabellera todavía escurriendo agua. Con algo de torpeza, pude liberar mi miembro totalmente erecto, como hacía mucho tiempo no lo experimentaba. Aun daba vueltas en mi cabeza una pizca de consciencia, que me dictaba que no debería de estar haciendo, aunque ya no había marcha atrás.
    
    Y es que, en verdad, el tener a mi merced ese cuerpecito virginal de Rosy, totalmente desnuda y dispuesta para mí, me tenía vuelto loco, me sentía en un estado de perversión totalmente poseído por el deseo. En medio de todo ese dilema, opte por determinar respetar su virginidad, pensaba que aún era una inmadura y la decisión de estar conmigo no era lo correcta. Aun así, en mi mente se justificaba que no iba a desperdiciar de todo lo demás. ¡Mi lado perverso aun prevalecía sobre mi consciencia!
    
    Coloqué el tronco de mi ...
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