1. Valeria empoderada vuelve al ciber


    Fecha: 22/02/2026, Categorías: Transexuales Autor: Valeriasissy, Fuente: TodoRelatos

    Luego de haber sido sometida por mi ex compañero (relato anterior) me pasé días enteros encerrada en mi departamento, ese encuentro me había cambiado, me hizo querer ser Valeria a tiempo completo, vivir como me sentía. Además, el haber sido así de utilizada me hizo sentir tan poca cosa, tan humillada y eso me encantaba; y me animé.
    
    Me di cuenta de que esto era lo que realmente quería hacer con mi vida. Era mi manera de liberarme y de explorar mi sexualidad de una manera que nunca antes había imaginado posible. Y aunque sabía que no era el camino más convencional, no me importaba. Esto era lo que realmente me hacía sentir viva.
    
    Busque otro departamento que me aceptara así sin problemas, no tuve dificultad para encontrar algo lindo y que pudiera pagar.
    
    Invertí el resto de mis ahorros en lencería fina, tacones altos y juguetes sexuales de todo tipo. Quería ser la mejor puta que pudiera, y estaba dispuesta a descubrir mis limites y superarlos.
    
    Compré vestidos ajustados, jeans, calzas, carteras y maquillaje; me aseguré de tener siempre un aspecto sexy y seductor.
    
    La próxima vez que pisé el ciber, ya no era la misma. Jeans ajustados que me marcaban el culo, un peto blanco donde se marcaban mis pezones, una chaqueta negra y tacones que tambaleaban pero me hacían sentir poderosa. Pelo negro liso natural hasta los hombros, aros de argolla, maquillada.
    
    El joven del mostrador me miró de arriba abajo con una sonrisa torcida. Era alto, ancho de hombros, con tatuajes ...
    ... que asomaban bajo su polo ajustado. Había algo en sus ojos que hizo que mi estómago se contrajera.
    
    —Ay, pero qué linda putita vinimos hoy— dijo, burlón, mientras mordisqueaba un palillo.
    
    Me ruboricé, pero mantuve la cabeza en alto. Valeria nunca se achica.
    
    —Voy a una cabina— dije, tratando de que mi voz no sonara tan frágil.
    
    Se rio, áspero, y se inclinó sobre el mostrador, demasiado cerca.
    
    —¿Otra vez de ofrecida? ¿O ya te gusta tanto que vienes gratis?
    
    La sangre me hirvió.
    
    Él soltó una carcajada, como si fuera un chiste.
    
    —Tranqui, "Valeria"— dijo entre comillas con los dedos—. Pero antes de que pases, tengo una oferta para ti.
    
    Se escupió el palillo y agarró mi muñeca con una mano grande y callosa.
    
    —Tres veces por semana, dos horas gratis en las cabinas. A cambio... —sus ojos bajaron a mis labios pintados— yo soy el primero en usarte cada vez que vengas.
    
    Sentí un escalofrío. ¿Lo decía en serio?
    
    —No... no estoy segura— tartamudeé.
    
    —Bueno, entonces sigue pagando como todos los maricones que vienen aquí— soltó mi brazo como si quemara.
    
    La humillación me ardía en la piel, pero lo puta se me sale por los poros.
    
    —... ¿Podemos probar hoy?— pregunté en un susurro.
    
    Su sonrisa fue lo último que vi antes de que me empujara contra la puerta del baño de empleados.
    
    —Así me gusta.
    
    No hubo preámbulos, no hubo besos. Sus manos ásperas me bajaron el pantalón hasta los tacones, arrancaron mi tanga como un estorbo y me giraron contra la pared. ...
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