1. Valeria empoderada vuelve al ciber


    Fecha: 22/02/2026, Categorías: Transexuales Autor: Valeriasissy, Fuente: TodoRelatos

    ... Duele más cuando no hay cariño.
    
    El frío del azulejo me heló la piel mientras escuchaba el ruido del condón desenrollándose.
    
    —No te muevas— gruñó, y obedecí.
    
    Cuando entró, fue como un cuchillo —seco, cruel—. Agarré el lavamanos con fuerza, mordiendo mi propio labial para no gritar. No llorar. No quejarse. Eso no era lo que buscaban de mí.
    
    Él no habló, no me tocó con amor. Fue un animal, un cuerpo contra el mío, hasta que jadeó y se derrumbó sobre mi espalda.
    
    —No estás mal— dijo después, ajustándose el cinturón como si nada hubiera pasado—. Vuelve el jueves.
    
    Me dejó tirada, con las piernas temblando y el maquillaje corrido.
    
    Al salir del baño, me miré en el espejo. Valeria seguía ahí, despeinada, mordida, pero más fuerte.
    
    Las piernas aún me temblaban cuando entré a la cabina número 19, el olor a sexo y goma de condón flotando en el aire. Las paredes delgadas dejaban pasar gemidos de otra cabina—un hombre gruñendo, una voz ahogada, el sonido húmedo de un cuerpo siendo usado sin piedad. Una punzada de calor me recorrió entre las piernas. Qué fácil era empaparme cuando el mundo entero olía a perversión.
    
    Encendí la computadora y me conecté rápido al chat interno del local:
    
    📩 Pasiva femenina $$$$ - Cabina 19 (prendida y sin límites)
    
    Los mensajes empezaron a llegar antes de que pudiera sentarme.
    
    "20 lucas por anal sin condón"
    
    "Ven a la 14 y te como el culo primero"
    
    "¿Te gusta que escupan adentro?"
    
    Respiré hondo y respondí al más ...
    ... cercano:
    
    📩 Cabina 19 listo. Preservativo obligatorio. $15.000 por 20 min.
    
    No había terminado de enviarlo cuando la puerta se abrió.
    
    Primer cliente: El ejecutivo apurado
    
    Un tipo con camisa azul y corbata floja, oliendo a colonia barata y ansiedad.
    
    —Dijiste 15 —farfulló, ya desabrochándose el cinturón con manos torpes.
    
    —Sí, pero con condón— le recordé, sacando uno de mi bolsito.
    
    Me miró como si le hubiera negado el cielo.
    
    —Qué paja.
    
    Pero igual pagó.
    
    No me besó. Ni siquiera me tocó. Solo me puso de rodillas y me empujó la cabeza hacia su verga, que olía a orín y adrenalina. Me usó la boca como un mugroso trabajador usa un baño de estación de servicio: rápido, impaciente, pensando en otra cosa. Cuando se corrió, ni siquiera me avisó. Sólo un gemido apagado, un jetazo amargo en la garganta y después un gruñido de "gracias" antes de irse.
    
    En el pasillo, otro ya esperaba.
    
    Segundo cliente: El veterano de las cabinas
    
    Ese sí sabía lo que hacía.
    
    Pantalones de tela, zapatos lustrados y una sonrisa que me hizo pensar que ya me había visto antes.
    
    —¿Eres nueva? —preguntó, pasando los dedos por mi cintura.
    
    —Un par de veces— mentí, sintiendo que sus uñas me marcaban la piel.
    
    Él solo rio.
    
    —Lindo culito tienes para ser tan virgen.
    
    Me agarró de las caderas y me volteó contra la silla de la computadora, sin preámbulos. El plástico del asiento me quemó los muslos cuando me empujó hacia adelante. Nada de lengüetazos, nada de cariño. Su dedo escupido ...