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Cogí en la casa del jefe de mi esposo
Fecha: 23/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos
... sonrieron y ella dijo que ella misma había cocinado, que había estudiado para chef, pero que, al casarse, dejó su trabajo. Me mordí la lengua, yo con las justas hiervo agua. Volví a sentirme perdedora. Pero que coge bien, que carajo, en eso era mejor. Mateo, sacó un whisky. Se que mi esposo no está acostumbrado. Mateo presumió que era un etiqueta azul, que sacaba para una ocasión tan especial, de tenernos en su casa. Nos sirvió a todos una ronda con hielo y para ser sincera, no me resultó desagradable a pesar de no estar acostumbrada. Poco antes de las tres la esposa dijo que tendría que irse, pero que nos sintamos en casa. Se fue al poco rato, con los niños y la empleada doméstica que trabaja con ellos. Nos quedamos solos los tres. Yo sólo tome la primera ronda. Cuando ambos estaban por la cuarta, cerca de las 5pm, mi esposo estaba ya claramente ebrio. Comenzó a hacer comentarios desatinados sobre lo bella que era la esposa de Mateo y que “además cocina tan rico”. Lo odie por un instante. En la quinta ronda se quedó dormido completamente. Mateo y yo estábamos libres. Antes que hacer algo, le hablé a mi esposo. Lo bese. Lo moví. Lo abofetee ligeramente y nada. Estaba privado. Eran ya poco más de las 5.15 ya. La esposa volvería hacia las 6pm. Teníamos muy poco tiempo. Dejamos la terraza y fuimos hacia la sala de la casa. Desde ella podíamos ver perfectamente la terraza y si mi esposo daba señales de despertar. Mateo se sentó en el sofá. Se desabrochó el ...
... pantalón y puso frente a mi esa verga grande que tanto placer me daba. Me arrodillé sobre la alfombra y se la chupé con un deseo brutal de ponérsela lo más dura posible y ser penetrada allí mismo a pocos metros de mi esposo. Unos minutos bastaron. Su verga estaba plenamente erecta. Enorme, erguida, deliciosa. Me acomodé de espaldas a él y me dejé caer lentamente. Sentí como mi vagina se abría cada centímetro que su verga me penetraba. Desde donde estaba, podía ver a mi esposo durmiendo, eso me daba un infinito morbo En pocos minutos tuve un orgasmo intenso. No ahogué mis gemidos. En esa casa tan grande nadie más había. Sólo mi esposo hubiera podido escucharme, pero él dormía ebrio. Mateo me pidió el culo. Le dije que era suyo. Como siempre. Que me cogiera como la perra culera que era. Me levanté un poco. Me la saqué de la vagina. Me adelanté y puse mi culito dispuesto a la altura de su verga. Me fui dejando caer, aún más lentamente. El morbo me era increíble. Miraba y miraba a mi esposo. Estaba desdoblada, entre el placer de la gran verga de Mateo rompiéndome el culo y mirar dormir, y roncar, a mi esposo ebrio. Tuve otro orgasmo que me hizo gemir como nunca. En esa casa tan grande gemí todas mis fuerzas, le dije a Mateo que lo amaba. Me dijo no mientas puta, sólo me deseas. Me sentí más puta y casi pegado a mi primer orgasmo anal, me llegó un segundo. Mateo eyaculó también. Diciéndome, gritándome lo puta que era, el placer que le daba. Cuando pasó el clímax ...