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Profesora particular (6) Unos días de vacaciones (parte 6)
Fecha: 26/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos
Esta tarde vistamos un palacio bastante antiguo. Yo visto unos pequeños shorts azul cielo, de esos muy apretados y que dejan ver algo las nalgas. Me he asegurado de que no se me vea la parte más enrojecida. Por delante, me marcan bastante los labios. Sé que eso pone a cien a muchos hombres, aunque también es cierto que hay quien cree que es algo vulgar. Pero a mí, no me importa. Y vulgares no son, porque estos pantaloncitos son carísimos. Aunque es cierto que son de un par de tallas menos que la mía y apenas me los puedo abrochar. Pero me encanta llevarlos muy apretados. Visto también una camiseta blanca, de esas tan cortas que casi parecen un top. No llevo sostén porque tengo los pechos muy sensibles y me molestaban todos los que me he probado. Así que sé que se me marcan los pezones. Y, por poco que me mueva, se me balancean las tetas. Otra cosa que hay quien opina que es de poca clase, pero a muchos les da morbo. Y a mí, como ya sabes, lo que me gusta es que me miren. Y sentirme deseada y poner cachondos a los hombres. Se ve que el palacio y sus jardines son una de las principales joyas de la zona. Nos ha gustado mucho. El guía, Raúl, lo ha explicado todo muy bien, aparte de que ha sido muy simpático y entretenido. Y, además, él es muy atractivo. Durante la visita, Fernando ha estado todo el rato a mi lado. Está muy guapo tan moreno. Me ha ido preguntando cosas acerca de lo que veíamos y hemos ido comentando todo. Es un chico inteligente y sensible. Mientras, sus ...
... primos estaban distraídos y poco interesados, charlando, riendo y haciendo el tonto. Y les he pillado más de una vez mirándome el culo o las tetas. Bueno, eso me ha gustado, la verdad. Y Leo tampoco ha estado nada interesado en la visita, todo el rato cuchicheando y besuqueando a su novia. A mí, ni me ha mirado el muy capullo. Me sorprendo cuando el guía, ya al terminar y cuando estamos todos tomando unas bebidas en la terraza del bar del palacio, se acerca y me dice: -Hola ¿Te ha gustado la visita? Esther te llamas ¿verdad? -Eh, hola, sí, ¿cómo lo sabes? -Oí que se dirigían a ti por Esther. -A sí, claro. Y tú eres Raúl ¡je, je, je! -Sí, Raúl, como os dije al presentarme. Oye, me ha parecido ver que te ha gustado el palacio. -Sí, sí, es muy interesante. Y tú lo explicas todo muy bien, la verdad. -Eres muy amable. Sabes, yo a ti te conozco. -¿Cómo? ¿De qué? ¿Estábamos en la misma clase en alguna de las asignaturas? -No, no. Es solo que llevo un par de días mirándote en la playa. -¡Ah, ya! -Sí, cuando ayer te vi por primera vez, me quedé impresionado. -¿A sí? –ya me imagino el motivo, pero me hago la tonta– ¿Impresionado por qué? -Por… porque eres muy atractiva. Y tienes mucha clase. –sin disimular, veo que me repasa de abajo arriba, deteniéndose especialmente en los pantaloncitos y en el pecho. -Bueno… no sé… o sea… -Y el bikini que llevabas puesto ayer… tan pequeño, tan transparente… -¡Sí que te fijaste! -Sí, y no sólo yo. ...