1. Profesora particular (6) Unos días de vacaciones (parte 6)


    Fecha: 26/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos

    ... guapa. Me maquillo muy bien. Visto un top rosa, nada, unos pocos centímetros de tela, y la faldita verde claro, la más corta que tengo aquí. No usaré sostén porque hoy estoy mejor sin y es que los pechos y los pezones me escuecen bastante.
    
    Les irá bien un descanso de chupetones y mordiscos. Las braguitas son minúsculas y muy bonitas, de color blanco. Me miro bien por delante y por detrás para asegurar que no se me vean y no, no se me ven. Aunque por poco que baile o incluso me mueva, seguro que más de uno me las verá. Pero a mí ya me gusta enseñar. Incluso a desconocidos. Me da mucho morbo y me calienta un montón.
    
    Cuando me voy de la casa, oigo más de un silbido.
    
    -Esther, estás muy guapa. ¿Por qué no te quedas y…?
    
    -Manuel, hoy no. Disfruta con tu mujer.
    
    -Pero…
    
    -Y si no, con tu futura nuera.
    
    -¿Pero qué dices? Esther, mira, si no te vas, yo…
    
    -Nada, adiós, tito.
    
    Igual que con Manuel, he tenido que irme quitando de encima a los demás. Supongo que más de uno pensaba que vendría un rato a mi habitación a hacerse pasar la calentura que tienen por ver a Bea y su microbañador. De hecho, Leo es el único que no me dice que por qué no me quedo y eso. Claro, él podrá pasar toda la noche con ese pivón.
    
    Fernando es muy amable cuando me dice:
    
    -Esther, que vaya muy bien la fiesta.
    
    -Me habría gustado que hubierais podido venir, pero claro, es de mi grupo de la facultad y…
    
    -Sí, entiendo, nos lo pasamos bien en la visita al palacio, ¿verdad?
    
    -Y tanto, ...
    ... Fernando. Yo siempre estoy a gusto contigo –y le doy un besito de despedida y veo que se ruboriza antes que me dé la vuelta y que seguro que él, y todos, me miren el culo.
    
    Tomo el coche deportivo de Leo, para no conducir el de papá, que es muy grande, y me voy a la fiesta de Raúl, que en realidad es a un par de manzanas de donde estamos nosotros. Enseguida llego y veo que es una casita al lado de la playa. Sale gente de la casa. Apenas son las doce de la noche, pero por lo que parece la fiesta debió de empezar pronto y algunos ya se van.
    
    -Oh, hola, Esther. Oh, al final viniste. –Raúl me da un par de besos– Pero ¿cómo vienes tan tarde? La fiesta ya terminó.
    
    -¿Cómo? O sea… pero si es muy pronto.
    
    -Bueno, la fiesta era a las siete de la tarde.
    
    -¿A las siete?
    
    -Es que todos trabajamos y nos levantamos muy temprano. Además, muchos ya tienen hijos y los dejan con la canguro y eso. Claro, no te dije la hora. ¡Vaya fallo! Como la verdad es que suponía que no vendrías… ¡Adiós, Pedrito, adiós, María, nos lo pasamos bien! ¡Hasta mañana, Vera!
    
    -Vale, entiendo, Raúl. –le digo decepcionada.
    
    -Oye, Raúl. ¿Quién es esta preciosidad?
    
    -Es Esther, Diego. Es la chica de la playa de ayer y de esta mañana.
    
    -Ah ¡la del bikini de niña!
    
    -No es de… o sea…
    
    -¡Causaste sensación ayer en la playa! Bueno, me debo ir, que Susana me espera en el coche. –nos damos un par de besos y el muy descarado me acaricia el culo.
    
    -Raúl ¡preséntame a este pivón!
    
    -Es Esther, Joe. La ...
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