1. Profesora particular (6) Unos días de vacaciones (parte 6)


    Fecha: 26/02/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos

    ... piernas y acerca su cara a mi barriga. Me besa el ombligo, el pubis. Y yo, ardiente de deseo, le digo:
    
    -Si no fueras un hombre casado, te pediría que te amorraras a mi chocho.
    
    -Yo, si no tuvieras novio, te rogaría que me dejarás comerte el coño mojado.
    
    -Bueno… o sea… mi novio no está aquí…
    
    -¡Pues mi mujer, tampoco!
    
    -Pero me sabría mal porque seguro que te iba a mojar el sofá.
    
    -Sí, sí, Esther, quiero ver cómo lo empapas.
    
    Me lame el sexo, me besa el clítoris, introduce varios dedos en mi vagina. Al cabo de nada ya me corro y le lanzo cantidad de squirt, como una ducha en su cara. El sorbe y se traga mis jugos. Tengo varios orgasmos.
    
    -¡Ahora me toca a mí! –exclama muy decidido y se quita el pantalón y los calzoncillos. Veo con satisfacción que su pene es grueso y de cierta longitud, muy apetecible.– ¡Te voy a follar, Esther! ¡Desde que te vi en la playa que sólo pienso en follarte!
    
    Yo, con la falda en la cintura y el top bajo los pechos, le contesto:
    
    -No, Raúl, follar, no. A mi novio no le gustaría que follara con otro.
    
    -Bueno, a mi mujer tampoco. Pero él no está aquí y ella tampoco.
    
    -Ya, es cierto… pero no sé, no me sentiría bien conmigo misma.
    
    -¿Entonces qué?
    
    -Tu polla me encanta y deseo mamártela.
    
    -¡Hum, vale, perfecto! ¡Sí!
    
    -¡Verás que soy muy buena mamona!
    
    -¡A ver, demuéstralo! –sé que en eso me voy a ganar una matrícula de honor, por mi experiencia chupando vergas y porque me encanta.
    
    Me penetra la boca con su tranca ...
    ... y me la siento muy llena. Me gusta su sabor, su textura. La lamo y juego con mi lengua en su glande. Él suspira y me toma las manos para que le masajee los testículos. Se la chupo y me encanta cuando empieza a rezumar sus líquidos preseminales. Él me agarra las tetas y me las acaricia. Entonces llaman a la puerta.
    
    -¡Oh, no abras, Raúl, ahora no! –casi suplico mientras le estoy haciendo la mamada.
    
    -¡Que raro! ¿Quién será a estas horas?
    
    -¿No será tu mujer?
    
    -Claro que no, ella tiene sus llaves, Esther. Además, está muy lejos. Eso es que alguno de mis invitados se dejó algo al irse.
    
    -¡Pues no abras, no, quiero que me sigas follando la boca!
    
    -Esther, será solo un momento. Espera, espera, mujer. –saca su pene de mi boca y siento al momento que la añoro– Quédate aquí, miro a ver quién es y vuelvo. No hace falta ni que te vistas.
    
    Oigo que abre la puerta y habla con alguien. Por precaución, me pongo bien el top y me bajo la falda. Escucho que Raúl dice:
    
    -Pues vaya sorpresa, Diego. Sí, Esther todavía está aquí. Pero pasa, pasa, hombre.
    
    -Ah, hola, Esther.
    
    -¡Hola!
    
    -Esto… me dejé el… la…
    
    -A ver, Diego, no hagas el tonto. Hay confianza. Esther, Diego, al ver que llegabas a mi casa, ha vuelto para verte.
    
    -¿Cómo? ¿A mí?
    
    -Bueno… sí… la verdad. Es que… te voy a ser sincero…
    
    -¿Pero no decís que os debéis levantar muy temprano?
    
    -¡Sí, pero… no todos los días puedo conocer a un pivonazo como tú! –sin vergüenza me mira el escote y las piernas. Seguro ...
«12...4567»