1. Micaela y sus sobrinos (6): La carnada virtual


    Fecha: 04/03/2026, Categorías: Incesto Autor: hectornieto, Fuente: CuentoRelatos

    Anteriormente: Micaela pudo probar el miembro de Marcos y tener en su mano la de Agustín.
    
    Cuando arranca su tarea perversa tiene un orgasmo que la deja en el suelo acostada solo con su ropa interior roja de encaje.
    
    Con espasmos y el fluir de líquidos de su interior no puede reponerse, su cuerpo ha disfrutado de todo el orgasmo que la ha dejado tirada.
    
    Sus sobrinos al verla allí acostada deciden homenajearla masturbándose a la vista de ella.
    
    Después de algunos largos minutos terminan eyaculando chorros de leche en todo el cuerpo de su tía, que al recibir unas gotas en su boca y ver los enormes miembros y bolas de sus sobrinos vuelve a tener un orgasmo y grita de placer solo por sentir la tibia crema de sus sobrinos en su piel y su boca.
    
    Suena el celular insistentemente. Micaela mira hacia el costado y ve borroso, se pasa las manos en los ojos tratando de limpiar el exceso de lágrimas o lo que sea para poder enfocar bien.
    
    Está en su cama, tapada con su sábana blanca. No entiende qué está pasando.
    
    El teléfono sigue sonando, es su esposo. Lo atiende tratando de entender qué es lo que pasó o qué está pasando.
    
    Hablan un poco de trivialidades, ella le dice que recién se despierta y parece sorprenderle a su pareja.
    
    “te dejaron de cama los sobris, ya es mediodía” le dice
    
    Abre las cortinas y el sol de verano entra a su cuarto haciéndole cerrar los ojos.
    
    Se mira al espejo y ve que está con su misma ropa interior. Está muy despeinada. Se acerca un poco ...
    ... más y ve en detalle que tiene manchas brillosas en la piel, en todo su cuerpo, en su cara y se toca las pestañas, están todas juntas pegadas.
    
    En cada lugar que hay brillo pasa su dedo y caen como escamas.
    
    Evidentemente no lo soñó, lo que ocurrió, ocurrió. ¿Ahora habrá pasado algo más que no recuerda?
    
    Termina de hablar con su esposo nuevamente sin haber escuchado ni una palabra de lo que dijo.
    
    Esta vez se pone una bata más decente y sale hacia el living.
    
    No hay nadie, tampoco en la cocina, se asoma hacia el jardín y la pileta, tampoco hay nadie.
    
    Revisa su celular y no hay mensajes de sus sobrinos, simplemente se fueron.
    
    Decepcionada camina por toda la casa y va a darse un baño. Tiene hasta ganas de llorar, se siente despreciada.
    
    Sale con el pelo húmedo mientras se seca el cuerpo camino a su cuarto, abre el cajón de su ropa interior y esta vez no elige nada sexy, sino una bombacha más ancha color crema y un corpiño que cubre todas sus tetas.
    
    Se pone un vestido floreado y se va a desayunar, sola.
    
    Mientras toma su café con sus tostadas con queso crema mira hacia la pileta que dio origen a todo lo ocurrido el día y noche anterior.
    
    Sus ojos se llenan de lágrimas, pero no sabe bien por qué.
    
    Un poco se siente culpable porque ha hecho algo prohibido, ha tenido situaciones sexuales extramatrimoniales, y no solo con uno sino con dos hombres a la vez.
    
    Pero la culpa se expande al considerar que no son hombres cualquiera, sino sus sobrinos, sus jóvenes ...
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