-
La vida (8)
Fecha: 05/03/2026, Categorías: Gays Autor: ozkar55, Fuente: SexoSinTabues30
* * *************************************** Este relato es solo una parte de una historia mayor. Si no ha leído las partes anteriores a esta, y le interesa mantener la secuencia cronológica y la integridad de la historia, puede buscar la primera parte (https://sexosintabues30.com/relatos-eroticos/gays/la-vida-1/) en mi perfil, y comenzar desde allí. Consta de 25 partes, de diferente extensión. *************************************** * * (8va. parte) Mientras él descansaba sobre mí, a través de mi culo sentía los últimos movimientos espasmódicos de su pija, que comenzaba a ablandarse lentamente. Su respiración se normalizaba poco a poco. Me miró con cariño y ¿tristeza?, besó mi mejilla y musitó algo que no comprendí entonces “Ahora sos mío…”. Aunque su pija había perdido toda la rigidez que le permitió vencer la resistencia de mi agujero un rato antes, tampoco este estaba ya en condiciones de luchar contra ella, dilatado, relajado y cansado por el largo rato que la había tenido dentro. No me molestaba la sensación de estar aun penetrado y, cuando comenzó a retirarla, sentí un efecto como de succión al despegarse nuestras pieles. Joaco salió de encima mio, dejándome una sensación de vacío, pero al volver la atención al resto del mundo advertí que esta no iba a durar mucho. Mientras estaba siendo desvirgado, los otros cinco habían permanecido cerca sin interferir, solo interviniendo a pedido de Joaco, conversando entre ellos en voz baja y a un ...
... costado nuestro, desde donde habían logrado una vista perfecta pero fuera de la nuestra casi por completo. Ese tiempo había concluido; Joaco dejó el lugar libre y ellos estaban listos para reclamar su parte. Ahora los veía, excitados y riendo entre dientes, cinco pijas duras anhelando probar mi culo. Me había dado cuenta rápidamente que esto iba a ser así, pero preferí ignorarlo mientras pude. Ya no podría hacerlo por más tiempo. Destacando sobre las matas de vellos, solo Javi parecía tenerla algo más gruesa y larga que Joaco y, para preocupación mía, se aprestaba a ser el siguiente. Los demás formaban una escala de tamaños descendentes, desde las dos idénticas de los gemelos, apenas más finas que la de Joaco, pasando por la de Juanjo, curvada hacia su zurda y más corta y fina, hasta llegar a Pedro con su pijita dura como una roca pero solo algo (bueno, un poquito más que algo, en realidad) más grande que la mía. Javi se paró detrás mio y me dijo “Bueno pendejo, preparate. Ahora vas a saber lo que es que te cojan bien cogido”, mientras se arrodillaba. “Agárrenlo”, indicó a los otros. Joaco trató de intervenir en mi favor, diciéndole “¿Para qué querés que lo agarren? Si él no se va a tratar de escapar, ¿no es cierto, Beto?” “Vos cogelo como quieras, a mi me gusta que esté bien sujeto cuando empiece a corcovear”, replicó bruscamente Javi sin esperar mi respuesta. No había logrado aun ponerme de pie luego de estar con Joaco, cuando ya estaba nuevamente “crucificado”, ...