1. Mi bello hijo Dario y yo


    Fecha: 05/03/2026, Categorías: Gays Autor: lyly, Fuente: TodoRelatos

    ... había hecho una propuesta de vestir con un atuendo femenino. La verdad no lo había considerado, pero no lo haría por ningún motivo. Fijó su vista a la entrepierna del hombre.
    
    --- ¡Oh, que hermosa herramienta tiene Jacinto! –Pensó—Bueno Jacinto, es hora de retirarme.
    
    --- No se toma otra chela señorito.
    
    --- No Jacinto, ya estuvo bien por ahora, quizá otro día.
    
    --- Como usted disponga, sólo le pido que considere mi invitación.
    
    --- La tomaré en cuenta, pero nada de vestido de mujer.
    
    Darío salió del lugar del portero, con tres cervezas ingeridas se sentía mareado, confundido por las palabras de Jacinto, nunca había pensado en vestir una prenda femenina, era hombre, tenía novia. Estaba consciente de su físico, su piel era delicada, su cara más que angelical, su cuerpo moldeado muy similar al de una jovencita. Accionó el pulsador del elevador, antes que se abriera volvió la vista hacia atrás. Ahí, parado frente a la portería Jacinto admiraba el lindo cuerpo del chico, lo miró acariciando su entrepierna. El chico en una actitud involuntaria pasó su lengua por sus carnosos labios.
    
    Entró al departamento de su padre, se sentó en un sillón de la sala, se sentía mareado. Necesitaba dormir un poco para sentirse mejor. Se tendió cuan largo en el sillón cerró sus ojos, y se abandonó al sueño, solo fue un momento, ruidos de la recamara de su padre lo despertaron.
    
    --- ¡Que raro, mi padre está solo, Martín se fue de viaje!, quizá esté mirando algo en su ...
    ... televisión.
    
    Se levantó, dirigió sus pasos al cuarto de Mario, la puerta de su recámara estaba completamente abierta. Lo que miró lo dejó perplejo. Ahí sobre la cama estaba su padre detrás de un hombre.
    
    --- Si, Oh que rico, dame más Mario, quiero sentirte dentro de mí, cógeme, méteme la verga. ¡Oh que rico siento! Mario, papito. ¡Que rico!
    
    Mario su padre se estaba cogiendo a un chico, lo tenía bien ensartado, tomándolo de las caderas. dándole muy duro. Darío se sintió desconcertado, ¡A Mario le agradaba ser activo! Desde que se enteró de su preferencia sexual lo pensó recibiendo, nunca imaginó verlo en esta situación, penetrando a otro hombre. Darío sonrió para él mismo, con gusto de saber el gusto de su padre. En cierta forma sentía gusto por ello. La voz de la otra persona era de un joven, no la reconoció
    
    --- Si Mario, así, así, me gusta mucho, que sabrosa cogida me estás dando. Dame más Mario, que rico siento cógeme, méteme la verga. Que sabroso siento.
    
    --- Te lo ganaste Darío, por tus sabrosas nalgas. Cada vez estas mejor, me siento muy caliente a tu lado. Estás hermoso.
    
    ¿Darío? ¿Se refería a mi? no podía creer lo que estaba escuchando de la boca de su propio padre. Él, Mario, el hombre que contribuyo para que el viviera, lo estaba nombrando. Lo deseaba, tenía esa fijación, ese deseo en él, en su hijo. Con precaución se retiró del lugar, excitado como estaba.
    
    Eso es lo que Darío pensó, Mas Mario se dio cuenta de la presencia de su hijo. Darío lo había sorprendido ...
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