1. El placer de ser seducida y que te conviertan en una princesa (2)


    Fecha: 10/03/2026, Categorías: Transexuales Autor: GenovevaSexy, Fuente: CuentoRelatos

    Narro como al fin me penetran por primera vez en esta segunda parte del relato “El placer de ser seducida y que te conviertan en una princesa”. Puedes también deleitarte con la primera parte.
    
    Incrédulo lo vi a los ojos, ambos desnudos y yo con mi rostro aún untado de su semen salado que sabía a gloria y formaba una densa capa ligosa deliciosa en mi paladar. Esteban bien sabía que el yo haberle mamado su hermosa y gran verga significaba su primera victoria ante mi cuerpo. Si bien hace unos minutos me resistía a abandonar mi masculinidad, allí, en ese momento supe que deseaba ardientemente verme convertido al fin en una princesa, en una mujer a quien pronto destaparían y desvirgarían del agujero anal el cual de hoy en adelante se transformaría en la vagina de mi cuerpo de hombre.
    
    Me tomó de la mano y paseamos desnudos por su apartamento. Su miembro, enorme, se columpiaba como trompa de elefante de un lado a otro de sus piernas. El mío, como siempre, era apenas una miseria que se escondía. A cada paso, me vi y sentí más hermosa, más mujer. Imaginé mis muslos y pantorrillas depiladas y torneadas, mis nalgas redondas bien formadas, mi cintura coqueta en forma de reloj de arena y mis pechos pequeños pero bellos.
    
    Me condujo a una habitación donde solo había una silla y un closet. Tomó una llave y abrió la puerta, permitiéndome ver toda clase de ropa preciosa de mujer. Me emocioné. Tomó un vestido blanco corto sin mangas y lo puso frente a mi cuerpo.
    
    “Quiero verte ...
    ... vestida con este, ponte el sostén y la pantaleta que consideres más seductora y elige unas sandalias muy femeninas planas que no tengan cinta atrás. Quiero escuchar el golpeteo de las suelas contra las plantas de tus talones acercándose a mi cuarto que está enfrente, te espero”.
    
    Cuando él salió de la habitación me apresuré a ir al baño y asearme lo mejor que pude, me introduje un poco el dedo con jabón en el recto para que estuviera listo. Luego, me vestí y me calcé como él me indicó. En efecto las sandalias blancas de meter golpeaban mis talones muy placenteramente al caminar.
    
    Tembloroso y nervioso llegué a su cuarto. Él me esperaba recostado en su cama, seguía desnudo. La luz era tenue, se escuchaba música romántica y con la mano palmeó la sábana pidiéndome que me acercara a él. Me acurruqué a su par, boca arriba, él se colocó sobre mí y me besó muy románticamente. Lo abracé, sentí su miembro crecer duro sobre el mío, que se ocultaba bajo el encaje de la pantaleta.
    
    Me separé de su boca. Nos vimos a los ojos. “¿Quieres que te convierta en mujer?” me preguntó “no temas, solo será cada vez que estemos solos aquí, bien sé que quieres guardar las apariencias ante tus amigos”. Me sentí reconfortado, una fantasía hecha realidad. Decidí entregarme y abandonarme absolutamente. “Te lo ruego”, le supliqué, “estoy temblando de nervios, quiero que al fin me hagas mujer. Como bien me has dicho, mi verga es una miseria que no solo es una vergüenza, sino que no sirve de nada. Penétrame, ...
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