-
Vacaciones en Gran Canaria (2º parte)
Fecha: 11/03/2026, Categorías: Intercambios Autor: toulouse, Fuente: RelatosEróticos
... ví que se puso con ella. No sé hasta qué punto él le daba a mamar o era ella la que buscaba tener algo en la boca para estar entretenida. Lo único que sé, es que estábamos los 4 cada cual en nuestras cosas. Gimiendo y compartiendo placeres y sensaciones. Después de algún orgasmo suyo y algún momento de placer mío. Volví a mis ganas de probar una buena salchicha alemana. Ahora que ya la tenía dura, es cierto que no había tanto cambio respecto a antes. Pero tampoco era nada despreciable. Nos recolocamos dos para dos y literalmente nos montamos un intercambio de parejas. Cada uno por un lado de la cama. En estos momentos es cuando se agradece que los hoteles pongan camas king size. Podría parecer algo aleatorio o simple casualidad, pero en esto ya empezaba a dibujarse lo que sería la noche. Mi pareja y ella, como lobos buscando el placer por medio de posturas imposibles y en una lucha de ver quién dominaba a quién. A toro pasado, admito que me ponía mucho ver a mi chico así. Generalmente cuando follamos, no podemos vernos como somos desde fuera. Por otro lado, yo con el alemán estaba todo más definido. Él decidió dejarse hacer y ser mi «juguete» de esa noche. Se tumbó en la cama y me subí encima para cabalgarlo. Sentirme penetrada mientras veía y escuchaba a mi pareja tener sexo salvaje con esa chica era muy excitante. Estuve un rato cabalgando sentada erguida sobre él, otro rato sentada pero medio recostada sobre sus piernas, después girada 180° y poniéndole mis ...
... tetas en la cara. Que no es que sean grandes, pero podría haberlas comido o chupado. (Estoy mal acostumbrada con Toulouse) Hice todas las opciones posibles y a cual me daba más placer, pero él apenas tomaba la iniciativa. Mientras que los otros dos, llegaba a verles agotados de tanto movimiento. Con el extra de los gemidos y el ruido particular que tiene el sexo cuando es cañero y se entremezclan azotes. Con la temperatura más alta que en el infierno, llegó el siguiente nivel. Volver a juntarnos. Obviamente en este punto había una ligera desigualdad. Ellos estaban casi agotados, yo con un calentón muy alto y Arnold que podía hacer lo que quisiera. Una breve conversación en spanglish, mitad español mitad inglés, fue suficiente para recobrar energías y organizarnos para disfrutar. Básicamente yo quería más y poder correrme de placer. Gisela estaba interesada en ver un squirt en directo y mi pareja hacer guarradas y morbo. Puesto todo en orden, nos pusimos al tema. Antes de que se fuera la excitación, pedí sexo anal. Creo que fue en el único momento en el que Arnold cumplió con el estereotipo de alemán. Con la suavidad justa, después de otro beso negro me introdujo su polla. Molestaba pero era lo que yo quería, necesitaba sentirme así. Rápidamente dilaté y todo solucionado. El placer volvía a fluir y brotaba en mi. Gisela más curiosa que otra cosa, no dejaba de mirar con atención como me penetraba y hacía por tocarme para acariciarme. Ella no hace anal. Por su parte, mi ...