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Cuando mi mujer se iba a trabajar
Fecha: 11/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Pez, Fuente: CuentoRelatos
El siguiente relato ocurrió hace muchos años, cuando vivía con mi primera esposa, con la que sí disfruté mucho el sexo, se portaba desinhibida con la que seguramente habríamos llegado a hacer muchas locuras si se nos hubiera ocurrido. Resulta que por su trabajo, mi esposa tenía muchas amigas, las cuales en su mayoría eran mujeres que vivían en comunidades muy apartadas y al concluir hasta muy tarde su jornada laboral tenían que quedarse a dormir en hospedajes cuyo costo a final de mes les restaba mucho de sus ingresos. Por tanto, al ver que sus dos amigas, Patricia y Josefina mermaban mucho sus ingresos por tener que hacer pagos de hospedaje o de servicio de transporte cuando no tenían donde quedarse, optó por darles oportunidad de quedarse a dormir en casa. La verdad es que a pesar de que me gustaban, nunca les falté al respeto, porque pensaba que podrían quejarse con mi mujer de que les había pedido una cita o bien invitarlas a tomar el café, entonces guardaba mis sentimientos en el baúl de los olvidos. El caso es que en una ocasión mi mujer tuvo que viajar fuera de la ciudad para visitar a unos familiares, porque una de sus tías había enfermado y decidió acudir a atenderla por unos días porque no había pariente cercano que se hiciera cargo, por tanto, su estadía fuera de la ciudad se prolongó por espacio de varias semanas. Ante la ausencia de mi mujer una tarde decidí entrar en una taberna para tomarme unas cervezas, ya que había bastante calor, siendo ...
... grande mi sorpresa porque una de sus amigas, Patricia, estaba almorzando ahí. Después de platicar un rato se despidió, porque además argumentó que una compañera de trabajo nos había visto y se lo iba a decir a mi mujer que nos había visto juntos y no quería problemas. Sucedió lo que se espera. La compañera de trabajo de mi mujer le dijo que me había visto muy acaramelado a la hora del almuerzo con Patricia porque la había ido a buscar y seguramente de ahí nos fuimos a un motel. Mi mujer me reclamó muy enojada, que como era posible que en su ausencia por cuestiones de enfermedad de su pariente me había dado la gran vida cogiendo con una de sus compañeras de trabajo. No sólo yo fui víctima de sus celos enfermizos y los comentarios infundados, sino que también su amiga Patricia sufrió las consecuencias porque aparte de dejarle de hablar, ya no le permitió quedarse a dormir en casa. Entonces busqué a Patricia y le indiqué que eran lamentables las acusaciones que nos hacían mi mujer y su compañera de trabajo, por lo que llegamos a la conclusión que para que mi mujer se enojara con provecho, que pusiéramos en práctica nuestros sentimientos, porque ambos nos gustábamos. A raíz de eso, Patricia y yo disfrutamos de nuestro amor, y me topé con una mujer que era totalmente caliente, que no le podía tocar los muslos porque empezaba a mojarse totalmente, a través de su ropa interior podían palparse sus jugos que salían a chorros Durante muchos meses disfruté al máximo las ...