-
La sumisión de Roberto 13
Fecha: 13/03/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: sumisso1978, Fuente: TodoRelatos
... examinarlo, su toque profesional pero firme. Vanesa observaba con una sonrisa, disfrutando del momento. —Todo parece normal —comentó la doctora, subiendo la falda—. Pero hay algo que me intriga... Su mano se movió hacia la entrepierna de Roberto, y en ese momento, su expresión cambió. La sorpresa se dibujó en su rostro cuando sus dedos encontraron la jaula de castidad. —¿Qué es esto? —preguntó, su voz cargada de curiosidad y excitación. Vanesa se acercó, su sonrisa se amplió. —Es una jaula de castidad, doctora —explicó—. Roberto está en un viaje de descubrimiento, y esto es parte de su proceso. La doctora Márquez miró a Roberto, sus ojos brillaban con una mezcla de sorpresa y deseo. —Nunca había visto algo así —dijo, su voz ronca—. ¿Te importa si...? Roberto asintió, su corazón latía con fuerza. La doctora se arrodilló frente a él, sus dedos exploraron la jaula con delicadeza. —Es fascinante —murmuró, su aliento cálido en la piel de Roberto—. ¿Y esto te excita? —Sí, doctora —respondió Roberto, su voz un susurro—. Me hace sentir... sumiso. La doctora Márquez sonrió, su expresión se volvió más intensa. —Entiendo —dijo, sus dedos se movieron con más firmeza—. Y ¿te gustaría que te explorara más? Roberto asintió, su cuerpo temblaba de anticipación. La doctora se levantó, su mirada se encontró con la de Vanesa. —¿Te importa si...? —preguntó, su voz cargada de intención. —Para nada —respondió Vanesa, su sonrisa pícara—. Disfruta, ...
... cielo. La doctora Márquez se acercó a Roberto, su cuerpo se presionó contra el suyo. Sus labios se encontraron en un beso apasionado, su lengua exploró la boca de Roberto con hambre. —Quiero probarte —murmuró la doctora, sus labios rozando la oreja de Roberto—. ¿Me dejas? Roberto asintió, su cuerpo ardiendo de deseo. La doctora lo giró, colocándolo boca abajo en la camilla. Sus manos exploraron su cuerpo, sus dedos se deslizaron por la piel suave de sus muslos. —Tienes un culo perfecto —comentó la doctora, su voz ronca—. ¿Te gusta el sexo anal? —Sí, doctora —respondió Roberto, su voz un susurro—. Me encanta. La doctora sonrió, su expresión se volvió más intensa. Tomó un tubo de lubricante de un cajón cercano y lo aplicó generosamente en sus dedos. —Relájate, cielo —dijo, su voz suave—. Esto va a ser delicioso. Sus dedos se deslizaron en el ano de Roberto, su toque firme pero delicado. Roberto gimió, su cuerpo se tensó con el placer. La doctora exploró su interior, sus dedos se movieron con experiencia. —Estás tan estrecho —murmuró, su voz cargada de deseo—. Me encanta. Roberto se dejó llevar por el placer, su cuerpo respondiendo a cada toque. La doctora aumentó el ritmo, sus dedos se movieron con más fuerza. —¿Te gusta, cielo? —preguntó, su voz ronca—. ¿Te gusta que te follen el culo? —Sí, doctora —respondió Roberto, su voz un gemido—. Me encanta. La doctora sonrió, su expresión se volvió más intensa. Retiró sus dedos y se fue a un armario a ...