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Solo por esta vez
Fecha: 13/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: RoF, Fuente: CuentoRelatos
Todo ocurrió en unas colonias de verano para escolares, en las que el instituto había pedido la colaboración de algunos padres para ayudar en las tareas más cotidianas para que los profesores se dedicaran solamente a su labor pedagógica. Desde el primer momento nos interesó a mí y a mi marido, así estaríamos más cerca de nuestro hijo, para comprobar como se comporta en un ambiente y un entorno no habitual para él. Estaba claro que era yo la que tenía que ir, mi marido no podía dejar el trabajo, en cambio yo me lo podía combinar por tener un trabajo liberal y no estar sujeta ni a horarios ni a días. Hubo una reunión previa con los padres, profesores y la dirección del Instituto, para presentarnos y explicar en qué consistiría nuestro trabajo. Como padres colaboradores aparte de mí que por cierto me llamo Melisa, otros dos matrimonios, dos mujeres más también casadas que además eran amigas, y un hombre que dijo llamarse Roberto, también casado que al contrario de mi era el que podía disponer un poco de su tiempo, al contrario de su mujer. El desplazamiento se haría en autocar, excepto Roberto que traería su cuatro por cuatro, por si fuera necesario algún desplazamiento imprevisto ya que la casa de colonias distaba unos 12 Km. del pueblo mas cerca. Llego el día, después de unas dos horas de viaje llegamos al sitio, una casa rural antigua pero muy bien restaurada y bien comunicada, las dependencias de nueva construcción eran la cocina, comedores, aulas, ...
... servicios y duchas. Después de presentarnos al personal de la casa y acomodarnos en nuestras habitaciones, en una pequeña reunión explicaron con mas detalle en que consistía nuestro trabajo, haciendo equipos de dos personas, naturalmente los dos matrimonios formaban ya dos parejas, las dos mujeres la otra pareja, quedábamos yo y Roberto, el me pregunto si tenis algún inconveniente en que fuéramos pareja de trabajo durante quince días, naturalmente acepte, no había mas remedio y el chico tampoco estaba mal, se veía servicial, trabajador y amable. Empezamos el trabajo que cambiábamos en turnos rotativos, un día ayudábamos en la cocina, otro servíamos las mesas, recogíamos los platos, limpiábamos el comedor, etc. Sin darnos cuenta empezó a forjarse una complicidad entre él y yo, estábamos juntos todo el día, incluso fuera del trabajo, en los ratos de ocio hablábamos de nuestras cosas, yo le contaba cosas de mi marido mi hijo y el también de su mujer e hijos, los dos coincidíamos en que estábamos muy enamorados de nuestras parejas, así la primera semana. El sábado y el domingo era cuando teníamos menos trabajo ya que los profesores no daban ninguna actividad y nos ayudaban a nosotros. Los de la casa nos dijeron que cerca de allí había un paraje con sombras y prados por donde corría un riachuelo donde se refrescaba la gente del pueblo. Nos animamos y fuimos a ver el paraje, cuatro con el coche de Roberto, el yo y las dos amigas, los otros dos matrimonios prefirieron ...