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Las aventuras de Loverboy (3)
Fecha: 14/03/2026, Categorías: Gays Autor: ivangro, Fuente: CuentoRelatos
... se vea un minuto más. – Terminó diciendo. ¿Acaso dijo que mis niveles de excitación eran normales? Se preguntó el heroico adolescente totalmente desconcertado. Y claramente se sentía no solo excitado, sino extasiado ante la presencia del fornido capitán. Pero había algo más: era un tipo de excitación diferente y nada se desarrollaba como en los casos anteriores, a pesar de la excitación las correas no respondían ajustándose, su ano no se humedecía, pero nadie mejor que él mismo para advertir que sus niveles de excitación estaban muy (pero muy) por encima de lo normal. Lo que sucedió luego tomó por sorpresa a nuestro musculoso héroe dejándolo totalmente estupefacto. El enorme capitán John Ruthenford se despojó de su entallado saco policial de impecable blanco y se lo colocó sobre los hombros. Loverboy sintió que su cabeza iba a explotar cuando el escultural cuerpo del capitán se aproximó a él. Dos enormes pectorales perfectamente marcados y lampiños, brillantes por algo de sudor, quedaron frente a él. Sus pezones se veían grandes y duros como almendras y el simple hecho de imaginarse una mano sobre esa enormidad de pecho hacía temblar las piernas del heroico adolecente. Para cuando terminó de abotonarse el saco, se miró a sí mismo para notar lo grande que le quedaba por todos lados y cuando concluyó de mirarse pudo observar al escultural John Ruthenford solo vistiendo esas lustrosas botas altas azules y el speedo blanco. De pronto Loverboy notó que Ruthenford ya ...
... no hablaba, no se movía. Lo miraba como si estuviera escaneándolo minusciosamente, pero no desde la lógica de un oficial, sino desde algún lugar más profundo e interno. Troy sintió que el corazón se le subía al pecho, como si en cualquier momento fuera a escupirlo. Quiso decir algo… cualquier cosa. Pero las palabras se le apelotonaban en la lengua. Finalmente, lo miró con los ojos muy abiertos y preguntó, sin pensar: —¿Por qué me mira así,comandante? Ruthenford frunció apenas el ceño. No parecía molesto, más bien confundido. Troy notó el mínimo movimiento de su mandíbula, como si contuviera algo que estaba a punto de estallar. ¿Ira? ¿Deseo? —¿Qué… le pasa conmigo? —dijo Troy, apenas un susurro. Se sorprendió de su propia voz, tan temblorosa. No era una provocación. Era real. No sabía qué pasaba, pero necesitaba entenderlo. El silencio siguiente fue insoportable. Solo se escuchaban las gotas de lluvia resbalando por el borde de algún canalón, muy cerca. Ruthenford apretó los labios. Dio un paso, solo uno, y Troy sintió cómo una oleada de calor se le encendía en la espalda. —Deberías tener cuidado —dijo el capitán finalmente, sin levantar la voz, pero con un peso que le caló hasta los huesos—. Hay cosas que no estás listo para desatar todavía. El intercomunicador en la muñeca de Ruthenford vibró con una alerta urgente. —Capitán —la voz de Tricia irrumpió en la tensión del momento—. Detectamos una nueva marcación de sexyd-69. Una concentración alta en las ...