1. Lizbeth


    Fecha: 16/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... olvidó?
    
    —Le hablé a tu mamá para preguntarle su talla y qué si estaría en su casa. Le dije que le queríamos llevar su regalo de día de las madres.
    
    —Y ¿luego?
    
    —Tu mamá está en ensenada con sus amigas. Se fue el miércoles y vuelve hasta el lunes.
    
    —¡No mames! sí, es cierto!
    
    —siii, claro. Que hasta te avisó antes y por el día de las madres le mandaste para el viaje.
    
    —jajajaja no me acordaba si estoy viejito, amor!—en eso llega la mesera con mis bebidas. Nos interrumpe para dejarlas en la mesa, antes de retirarse, se despide y pone su mano en mi hombro y se va.
    
    •Liz puso cara de loca de ver la mano de la mesera en mi hombro por un instante•
    
    —jajaja que te pasa? Ya con esa tocada de hombro me hizo venir o que ? (Dije en voz alta)
    
    — jajaja ¡pues más te vale que no!—
    
    (Bajo su voz casi susurrando): —Amor no te pases, no seas naco. Aparte solo con mis manos y conmigo tienes permitido venirte. Jajaja
    
    —pfff tenemos siglos sin nada. ¿La última vez cuando fue?… en la casa de tus papás. Y no pasó nada. Desde que vive con nosotros tu hermana NADA! Nadota !! Chance y ya ni me funciona. Jajaja
    
    —¡que exagerado eres amor! Aparte no haz querido, ni podido. Mira,te tengo que invitar yo al sushi por qué me olvidaste… ¿Cómo se llama la otra?
    
    —¿Cuál otra? Ojalá y tuviera otra. De tanto que hablas de la otra, ya se me está antojando buscarme una por ahí. De hecho, ya se me está parando de imaginármela, así igualita a ti, pero que sí cumpla. Jajaja
    
    Reímos los ...
    ... dos, reíamos como locos. Ella coqueteaba conmigo y yo le seguía el juego. Empezamos a comer, la comida era muy buena. Terminé de comer y pedí un whiskey mientras ella terminaba de comer. Al llegar con mi bebida, coqueteó un poco con la mesera tomándola del brazo. (Por dentro estaba muriendo de la risa)
    
    Volteó a ver a Liz y solo sonreía, sentados uno frente al otro. En eso puedo sentir una caricia en la rodilla. Ella estaba comiendo, así que era su pie. Me reí. Al pasar bocado, me dice:
    
    —Fíjate que estaba platicando con Jessy; el otro día me contó. Que ella le hacía trabajitos a Miguel con los pies. (Mientras me decía eso, ella pasaba su pie a lo largo de mi muslo).
    
    — jajaja apoco! ¿Y te enseño cómo? Deberías decirle que te enseñé. Pueden practicar conmigo, jajaja
    
    (Peló los ojos y abrió la boca, puso su pie en mi entrepierna haciendo un poco de presión)
    
    —jajaja ¡no te pases de chistoso!
    
    (Quité su pie, metí mi mano en mi pantalón para acomodar mi erección y volví a poner su pie justo en la base de mi pene erecto.)
    
    —jajaja no te creas amor… a menos que tengas ganas de experimentar de alguna manera y esta sea tu manera de insinuarlo.— la vi fijamente a los ojos mientras ella seguía masajeando mi pene con su pie.
    
    Nos quedamos en silencio, hablando con la mirada. Ella mordía sus labios y recorría mi pene de la base a la punta con sus suaves pies. En eso se acerca la mesera, a retirar los platos. Al acercarse, vio lo que pasaba y se fue. Los dos sonreímos. En ...
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