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Lizbeth
Fecha: 16/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... eso, Liz me dice. — vamos al baño; Iré yo primero. Espérame 5 minutos aquí y luego vas. Si llegas antes, no te voy a abrir la puerta. Quitaré el seguro de la puerta a los 5 minutos. Si no eres tú quien entra, me saldré. Si llegas, tú nos encerramos otros 5 minutos. Yo estaba muy concentrado y emocionado. Saqué mi celular, puse el temporizador en 5 minutos y lo puse frente a ella. Ella hizo lo mismo. Los iniciamos al mismo tiempo. nos reímos, se esperó un momento, tomó aire y fue al baño. Fueron 5 minutos muy largos. No cabía en la silla, el celular no me entretenía. Me acomodaba el pene que parecía no caber dentro de mi ropa. En eso vi que la mesera me veía y coqueteé un poco con ella en la distancia. Así se me fue el tiempo un poco más rápido… en eso veo que faltaba poco para cumplirse los 5 minutos. Fui al baño y, para mi mala suerte, una mujer estaba esperando entrar. Estaba por terminarse el tiempo y yo venía bien duro. —Disculpe, señora, está esperando el baño. Es que me están esperando. Me pudiera permitir. La señora se extrañó por lo que le dije. Pero de alguna extraña manera me dijo —adelante.—, como cediéndome su turno. En eso sonó mi alarma y se pudo escuchar la alarma de Liz. La señora puso una cara de asombro al escuchar las dos alarmas. Yo solo le sonreí y entré rápido al baño. Con una gran sonrisa y conteniendo las carcajadas, Liz me vio. Me pregunto qué sí que había pasado. —Luego te cuento. Pon tú los 5 minutos. —jajaja ...
... bueno. Nos empezamos a besar, la puse contra la pared y subí su vestido hasta media espalda. Se sorprendió de lo poco cuidadoso que estaba siendo. Al tocarla estaba mojada, pero no mucho, y tampoco estaba muy caliente aún. —Oye, tranquilo, amor, es un rapidín, pero tampoco te pases. —ah rapidín. Okay. Buscaba algo, pero no sabía ni qué. Sin pensarlo mucho, me escupí en la mano y lubriqué mi pené con saliva. Pude notar su disgusto, pero no había más. Intenté metérsela, pero no entraba y parecía dolerle. No podíamos perder más tiempo. Empuje un par de veces más y en eso me pidió quitarme. Algo decepcionado me quité. Ella se dio la vuelta quedando frente a mí y se reclinó un poco a la pared. —Así, amor, así me gusta más. Levanté una de sus piernas y podía entrar mejor, entraba un poco más, pero aún estaba poco lubricada y se veía que le dolía un poco. En eso, ella pone saliva en su mano y empieza a lubricar. Puedo entrar más y mejor. Nuestros cuerpos ya se sentían muy calientes y mi verga estaba por explotar. Ella se sostenía de mi y de la pared. Yo la tomaba de su pierna y su cintura. Podía sentir cómo se empezaba a calentar cada vez más y podía ver cómo mi pene brillaba más por lo que ella empezaba a mojarse. En eso suena la alarma de su iPhone que estaba en el lavamanos. Al empezar a vibrar antes de dar el primer tono. Con una mirada nos pusimos de acuerdo en seguir. En cuanto empezó a soñar lo alcancé con mi mano y le di repetir callando la alarma. Al volver a ella, ...