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Ganándome la vida con mi hija
Fecha: 18/03/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Voyerismo Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30
... meterme mano descaradamente. A mí eso me ponía en el compromiso de que su mujer pudiera darse cuenta y nos viera, y me hiciera perder el trabajo, por lo que tenía que dejarme hacer con discreción para tenerle a él también contento. Mis compañeras ya me había avisado de que esas situaciones podrían darse durante mi trabajo y que tendría que saber capearlas según las circunstancias, ya que cada una actuaba según sus posibilidades o carácter que tuviera, ya que mientras algunas no consentían que eso pasara, otras se aprovechaban de ello. Pero en esta ocasión, yo no recibía ninguna compensación económica por parte de ese hombre por dejarme sobar, y ya estaba un poco cansada de la situación, por lo que tuve que decirle que estaba dispuesta a hacer lo que él quisiera, pero tendría que pagarme más dinero, a lo que finalmente accedió, diciéndome que si tenía que pagarme por ello, tenía que dejarme follar y ser su puta. Así que yo me dejé follar por él unas cuantas veces cuando estábamos solos en casa, con lo que conseguía igualmente un buen sobresueldo y a mí no me venían mal esos polvos en una época en la que no tenía pareja. Hablando con compañeras de trabajo, todas pasaban por situaciones parecidas y lo habían tenido que sobrellevar a lo largo de su vida, desde las más jóvenes hasta las más mayores, sabiéndose ganar también su buen dinero con ello. Una de ellas, más en la intimidad, me comentó que ella llevaba a su hija a trabajar a ciertas casas, donde sabía que el ...
... hombre era un pervertido y que le gustaban las niñas, insinuándome lo que pasaba, por lo que me escandalizó su forma de actuar, pero a la vez también me hizo mostrar interesada por la cantidad de dinero que conseguía con ello: —A mi me han propuesto de todo, pero yo siempre lo consulté con mis hijas y ellas aceptaron, porque saben las necesidades que hay en casa, y lo entienden perfectamente, porque la mayor ya tiene 15 años y la pequeña 12—me decía ella, sin ningún pesar. —Pero es que la mía acaba de cumplir 11 años—le dije yo, un poco confusa y superada por la situación. —No te preocupes por eso. A esa edad lo que quieren es manosearlas, jugar con ellas, besarlas, lamerlas y que ellas se la chupen, pero si no quieres que la penetre, no lo harán y te darán tanto dinero como el que ganas un mes trabajando. —¡Qué barbaridad! ¿Las tuyas hacen de todo ya? —Ahora sí. No es para tanto. Yo a su edad ya sabía lo que era tener a un hombre encima. Además, yo siempre comparto el dinero con ellas y así tienen para sus gastos, y están encantadas. —Bueno, la verdad es que yo también desde muy jovencita, tenía a los hombres manoseándome, y sin ganar nada con ello. Es que en cuanto nos salen las tetas, no paran de andar detrás de nosotras hasta que nos la meten, hasta los familiares incluso. —¡Ay amiga!, esos son los primeros que se arriman. Tu hija, aunque tenga esa edad seguro que ya ha agarrado alguna verga. —Pues sí, que sepa yo, la de mi anterior pareja, que se la ...