-
Infidelidad en los probadores
Fecha: 19/03/2026, Categorías: Infidelidad Autor: CornerOnTheNet, Fuente: CuentoRelatos
―Espera, no te los pongas… tengo pensado algo mejor. ―¿Pero es que te has vuelto loco? ―Dios, cómo me pones con ese tanga… No sé cómo había sucedido todo. Pasé de estar mirando unos vaqueros en una tienda, y de pronto, no sé muy bien cómo, me vi metida en el probador con Ángel. Debía haber estado esperando a que me metiera en los probadores para abalanzarse sobre mí, o algo por el estilo. Sólo había tenido tiempo de quitarme mis antiguos vaqueros. ―¿pero qué haces?, ¿no te das cuenta de que esto es una locura? ―Adri, calla. ―Para Ángel, no puedo. No ahora, no aquí… ―Olvídate de todo un rato, ¿vale? ―Quítame las manos de ahí, por favor… Estaba claro que conocía mis puntos débiles como nadie… ni siquiera Santi conseguía encenderme con tanta rapidez. Me abrazaba por detrás, y me sobaba las tetas por debajo de mi camisa de tirantes, aún por encima de mi sujetador. Era Agosto, y en el probador el calor era asfixiante. ―Adri, tienes un culo de muerte… y tus piernas, Dios, son perfectas… ―No por favor, Ángel, no tengo tiempo. Mi novio me espera dentro de 10 minutos en el Marcelita, por favor, no sigas… Para ese entonces, ya Ángel tenía su mano izquierda sobre mi tanga, y mi resistencia cada vez era más inútil y más irreal… Dios, me estaba encendiendo como una loca, trataba de pensar, pero no me lo ponía fácil. ―dame tu mano Adri… ―No… ―Shh… no tengas miedo. Toca, mira que duro me has puesto. ―Madre mía Ángel, déjame… ufff ―Así ...
... Adri… sabes cómo sobarle bien la polla a un tío, ¿eh? ―Sí, sabes que sí, pero por favor, tienes que irte. Deja que me pruebe estos vaqueros y que me vaya. ―De eso nada… me prometiste que serías mi puta, ¿recuerdas? ―Uff… para… ―Recuerdas sí o no? ―Sí, claro que sí. ―Pues bien, quiero que seas mi puta. Y lo quiero aquí y ahora. Mi boca seguía diciendo que parara, pero mi mano seguía masturbándole la polla sobre el pantalón, y yo cada vez me sentía más húmeda. Allí nos podía pillar cualquiera, además, ya estaba tardando mucho allí dentro. Me quedaba aún un mínimo de voluntad cuando Ángel introdujo su mano dentro del tanga y empezó a jugar con mi clítoris, a bajar y a subir los dedos por mis labios mayores, notando todo mi calor, toda mi humedad, pero sin meter un solo dedo… ―¿has visto lo húmeda que estás, Adri? ―Eres un cabrón… ―Lo sé. Me encanta sentirte así de húmeda. ¿Quieres que te meta los dedos Adri? ―Esto es una locura… ―¿Quieres que te los meta sí o no, puta? ―Dios, sí, claro que sí… ―Pues pídemelo. Quiero que ahora seas tú la que me lo pidas. ―Méteme los dedos en el coño, Ángel, por favor… ―Ves como eres una puta? ―Sí, lo sé, pero por Dios, métemelos ya. Justo cuando terminé de decir eso, Ángel introdujo, levemente, la punta de su dedo corazón. Parece que le divertía notar como me estremecía, como mi espalda se arqueaba buscando que me los metiera enteros. Jugaba conmigo, disfrutaba haciéndome sufrir. Le encanta notar ...