1. Cena Para Tres y placer para dos


    Fecha: 19/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Isabella, Fuente: TodoRelatos

    Era viernes por la noche. Bruno me había dicho que había invitado a su amigo a cenar, algo poco habitual en él; nunca hace planes de ese estilo. Pero justo su amigo se había separado y quería que le levantáramos el ánimo, que charláramos con él, tomáramos un vino y lo ayudáramos a distraerse un poco de su situación.
    
    A mí la idea no me entusiasmaba demasiado. Hacer de psicóloga de un tipo recién separado era lo último que quería un viernes a la noche, después de una semana agotadora. —Dale, vos le vas a dar un mejor punto de vista —me dijo Bruno. Y terminé aceptando.
    
    Nicolás era el mejor amigo de Bruno. Se conocían de toda la vida, eran como hermanos: muy unidos, con miles de anécdotas a cuestas, siempre bancándose en las buenas y en las malas.Nicolas era un tipo simple. Desde que se había separado estaba distinto, sus amigos lo animaron a empezar el gimnasio, era un muchacho de 1.70, pelo corto y barba prolija, tenía unos brazos enormes, trabajados y unas piernas entrenadas, llamaba la atención.
    
    No teníamos mucho trato porque, en nuestra relación, cada cual tenía sus propios espacios y amigos. No mezclábamos demasiado.
    
    Cada vez que hacemos una de estas cenas en casa, trato de vestirme un poco más formal. Salir del jean por un rato. Esa noche me puse unas medias de lycra, una remerita negra escotada y una pollera ajustada que marcaba todo lo que tenía que marcar.
    
    Soy una chica bastante normal, pero lo que más gusta es mi culo, tengo un culo carnoso que ...
    ... sobresale del resto, no soy una chica que muestra mucho pero con este tipo de ropa es difícil no hacerlo.
    
    Soy alta, de pelo lacio y con tetas medianas, no llaman la atención así que trato de subirlas para que sugieran.
    
    Cuando Nicolás llegó, noté que algo distinto estaba pasando. Lo atendí con la mejor onda. Había llegado temprano y Bruno aún estaba comprando la bebida. Lo hice pasar, charlamos poco camino al ascensor; lo cordial, lo justo. Por su tono de voz, se notaba que no se sentía cómodo quedándose solo conmigo. Rogaba para que Bruno llegara rápido.
    
    Y fue ahí, en el ascensor, cuando lo vi. Lo vi a través del espejo. Una mirada rápida, fugaz, pero clara: me estaba mirando el culo. Y entonces, un calor súbito me subió por el pecho.
    
    El ascensor llegó al piso y no dijimos nada. El silencio pesaba. Ese segundo en que sus ojos bajaron hacia mi cuerpo me había dejado inquieta. Y excitada.
    
    Cuando entramos al departamento, le ofrecí algo para tomar. —¿Una birra? ¿Vino? —Birra está bien —dijo, sin mirarme demasiado, como si le costara sostener la mirada.
    
    Fui hasta la cocina y abrí la heladera. Me incliné más de lo necesario. Sabía que estaba atrás. Sabía que miraba. Y me gustaba la idea.
    
    Le di la lata y nuestras manos se rozaron apenas. Otra vez ese pequeño temblor. Ese contacto mínimo que dice todo.
    
    Nos sentamos en el living. Yo, con las piernas cruzadas, la pollera tirante y la espalda erguida. Él, incómodo, girando la lata en la mano. No hablábamos mucho. Hasta ...
«1234»