1. Cena Para Tres y placer para dos


    Fecha: 19/03/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Isabella, Fuente: TodoRelatos

    ... que, por suerte, llegó Bruno.
    
    —¡Ya estoy! ¿Rompiendo el hielo? —De a poco —dije, con una sonrisa.
    
    Bruno trajo el vino, destapó una botella y sirvió tres copas. La charla se animó, pero los gestos hablaban más que las palabras. Nicolás me miraba. Bruno me miraba mirarlo. Y yo… me dejaba ver.
    
    La tensión era suave pero constante, como un hilo invisible entre los tres.
    
    Íbamos por la segunda botella de vino.
    
    En un momento, Bruno se fue al baño. Y apenas quedamos solos, Nicolás habló, con la voz más baja:
    
    —¿Siempre te vestís así para las cenas?
    
    Me giré. Lo miré con intención. Y crucé las piernas más lento.
    
    —No. Solo cuando quiero que me miren.
    
    Silencio. Copa en mano. Sus ojos en los míos. Y entonces volvió Bruno.
    
    —¡Uh! ¡Me perdí algo?
    
    —Nada, nada… —dije, pero ya sabíamos que sí.
    
    Bruno me miró. Y supe que lo sabía. No lo molestaba. Al contrario.
    
    Puso música, bajó la luz, sirvió más vino. Nos acomodamos. Yo entre los dos.
    
    Y en esa cercanía, me tomó la mano debajo del mantel. No Nicolás. Bruno.
    
    Me acarició la palma con sus dedos. Me la guió hacia su muslo. Estaba duro.
    
    Nicolás se acomodó en el sillón, claramente inquieto, sin saber si irse o quedarse. Yo, en cambio, sabía que quería quedarse.
    
    —Te ve, ¿sabés? —me susurró Bruno, con voz grave.
    
    —Lo sé —dije, mientras me mojaba.
    
    La música bajita llenaba la habitación mientras Bruno me miraba con una sonrisa cómplice. Sus dedos seguían acariciando mi mano, el calor de su piel me ...
    ... subía por el brazo.
    
    Nicolás estaba en el sillón, su respiración un poco más agitada, los ojos clavados en nosotros. No podía ocultar lo mucho que le afectaba lo que estaba pasando, y esa mezcla de deseo y sorpresa me excitaba aún más.
    
    Bruno me tomó de la cintura y me acercó hacia él, mis piernas acariciaban las suyas, y yo sentía la dureza de su cuerpo bajo la tela. No necesitábamos palabras; el lenguaje era la piel y el calor.
    
    Empezó a besarme el cuello con lentitud, mordisqueando suavemente, mientras yo arqueaba la espalda y gemía bajo su boca, consciente de que Nicolás seguía mirando cada movimiento.
    
    Él, sentado, con la mano deslizando por su pantalón, ya claramente entregado a la tentación de ser espectador.
    
    Bruno me bajó la pollera despacio, sus manos exploraban mi piel mientras me sentía vulnerable y poderosa a la vez, envuelta en ese juego que solo nosotros tres compartíamos.
    
    Me fui desvistiendo mientras Bruno se desabrochaba el pantalón, quedando solo en ropa interior. La música seguía sonando de fondo. Nicolás estaba sentado en un sillón, mientras se acariciaba sobre el pantalón; la dureza de su miembro se marcaba claramente bajo la tela.
    
    Bruno se sacó la camisa y me agarró de la mano, queriendo llevarme directo al cuarto, dándome suaves nalgadas que hacían que mi cuerpo se erizara. Nicolás nos siguió y se acomodó en un sillón dentro de la habitación. Con manos temblorosas, se bajó el cierre del pantalón y comenzó a masturbarse, observándonos con ...