1. Dale tu zanahoria a mi conejo que está hambriento


    Fecha: 19/03/2026, Categorías: Hetero Autor: Erospopuli, Fuente: CuentoRelatos

    ... sobre la cama y abriéndome las piernas me la clavó en todo el corazón de mi chichi. No sé el tiempo que me estuvo embistiendo con su mango los bajos, con golpes acompasados y sujetándome por la cintura. Se me fue la cabeza y con voz de cerda en celo le dije:
    
    —¡Fóllame rápido y con fuerza, querido que ya me viene… ahhhh! ¡Dame más… más rápido, mi tesoro! ¡Más rápido… que me corro… que me quiero consumir en el fuego de tu pollón!
    
    No sé qué fuego extraño llegó a mi cuerpo y me vi soltando unas gotas de líquido amarillo por la almeja mientras gritaba de placer. Creo que eso fue un orgasmo.
    
    —¡Te has corrido, putona! ¡Te gusta más el rabo que los caramelos a los niños! —dijo Jonás abusando de su poder sexual, de pronto me echó de su lado, en un gesto humillante. Por unos momentos me sentí fatal, pero supe reaccionar y seguirle el juego. Mirándole a los ojos con cara de viciosa exclamé: —¡Qué cipote más maravillosa tienes…! ¡Quiero chuparlo todo y guardarlo en mi boca!
    
    Acerqué los labios a los impresionantes y llenos cojones de Jonás, sobre cuya piel pasé la lengua. Después, los mojé todavía más, porque quería jugar con el capullo. Llegué más abajo, para sorber el escroto. A garganta abierta y empleando la caliente lengua, le dediqué una mamada furiosa, a la que él correspondía sujetándome la cabeza.
    
    —¡Polla… minga… qué bonita eres…! ¡Tienes que abrirme en canal… hasta que toda tú, y los cojones me salgáis por la boca…!
    
    Yo no me daba cuenta de lo que estaba ...
    ... sucediendo, mi instinto era más fuerte que mi consciencia. Lamía y lamía rodando en la cama mientras Jonás se adueñaba salvajemente de mis esencias hasta alcanzar en postura invertida mi kiki y mi ojete que lamió con fruición hasta llenármelo de saliva.
    
    —¿Qué me vas a hacer, Jonás?
    
    —¡Metértela por el culo, que me estás pidiendo a gritos que te desfonde!
    
    —¡No… que me matarás, es un agujero muy pequeño, por favor…!
    
    El muy animal siguió aplicándome saliva en el culete mientras yo ya había sacado su cipotón de mi boca y esperaba el dolor que su picha gorda y enrojecida iba a causar en mi retaguardia.
    
    Se incorporó con fuerzas renovadas y poniéndome en posición de perrillo, me sujetó los brazos mientras me mordía la nuca y el pelo. Y así me sodomizó salvajemente. De un golpe me jodió el ojete hasta hacerme llorar de dolor, invadiendo mi ano con empujones enérgicos hasta correrse en un minuto y derribarme contra la cama, dejándome maltrecha y con un fuerte dolor de culo que me duró varios días.
    
    El resto de la historia no es lo esencial, como puedes ver los machos de mi vida no han sido lo que se dice románticos. Actualmente estoy casada, tengo un buen trabajo y un hijo pequeño. Mi marido me quiere y curiosamente nos repartimos el trabajo doméstico, pero cuando se muestra como realmente es, no deja de ser la bestia masculina que no he dejado de conocer a lo largo de mi estrecha experiencia. En nada se diferencia de Jonás, tal vez no me folla salvajemente por el ojete, pero ...