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Hermosos Rottweillers.
Fecha: 22/03/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... vibraciones de placer recorrieron mi cuerpo, me alejé del sillón y Platón volvió a saltarme encima, pero con su peso logró solo derribarme sobre la alfombra con mi culo alto en el aire, entonces volvió a atraparme por la cintura y comenzó a mover sus flancos traseros furiosamente para tratar de follar mi coño cubierto con mis shorts de mezclilla. Comenzamos una especie de juego cachondo Platón y yo. Él buscando de encontrar mi panocha y yo rechazándolo y cada vez más caliente ante su insistencia. Me giré, me recosté, me senté y Platón siempre en sus propósitos obvios de querer tener mi panocha. Volví a colocarme en cuatro con mi torso sobre el diván, a este punto había abierto el cierre de mi blusa y mis pesadas tetas se apoyaron sobre el cuero del diván. Después jadeando me giré apoyando mis manos en la alfombra y mis tetas balanceándose hacia atrás y hacia adelante mientras Platón me embestía con su polla que ahora estaba a mitad fuera de su funda. Mis uñas se enterraron en la alfombra cuando sentí su polla caliente resbalando y golpeando mis muslos desnudos. Jadeé y me estremecí en un mini orgasmo, Platón seguía follando mis muslos con su polla candente y seguía derramando leche que escurría por mis muslos. Comencé a desesperarme por una polla, ya no me importaba si era la polla de mi perro. Metí mis dedos en mis medias las rajé para poder sentir un poco mejor el roce de su polla. Mi mano entró en contacto con su polla goteante varias veces, toda mojada y ...
... salpicada de semen la restregué contra mis tetas. Como pude me giré y me senté sobre el sillón abriendo mis piernas ampliamente. Platón saltó entre mis piernas e intento follarme en la posición del misionero, bajé mi ingle para sentir su polla restregarse sobre mi panocha cubierta por mis gruesos pantalones cortos. La sensación fue alucinante. Mi respiración estaba fatigosa y entrecortada por las delicias que me estaba haciendo sentir el cachondo juego con mi adorado Rottweiller que lamía mi rostro con su babosa lengua caliente. Besé su hocico mientras lo tiraba más sobre mí, acariciando su lomo y restregando mis blanquísimas tetas contra su pelaje negro azabache. Lo estreché contra mi cuerpo y empujé mi monte de venos contra la polla chorreante de Platón. Lo sentí, su macizo pene restregaba justo sobre mi clítoris y me corrí sin siquiera ser penetrada. Lo envolví con mis brazos enterrando mis duros pezones en su pelaje oscuro, empujando mi ingle temblorosa contra su enorme polla y besando los pelos de su cabeza. No podía seguir resistiendo y aferré su polla para meterla en la bocamanga de mis shorts, lo más cercano a mi empapada panocha. Pero mis pantaloncitos eran tan estrechos que solo conseguí mojar más mis muslos y mi mano con su tibio semen. Defraudado él se bajó de mí; arreglé mis enmarañados cabellos y me acurruqué al borde del sofá sentada sobre la alfombra. Platón volvió a saltar sobre mí y folló mi espalda. Por ninguna razón quería alejarse de mí, su intención era ...