1. Hermosos Rottweillers.


    Fecha: 22/03/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... y él vino y me saltó con sus zampas alrededor de mi cintura. Poco a poco me fui bajando y él se acomodó detrás de mí; me apretó entre sus patas y me tiró hacia su polla, comenzando otra vez ese movimiento enérgico y veloz de follar mientras yo yacía debajo de él casi en posición de perrito. Esta vez lo dejé que intentara sus movimientos y sentí que humedecía mis shorts con su lefa canina. A todo esto, repentinamente apareció Aristóteles y rápidamente me montó por delante, su polla quedo a la altura de mi boca, pude ver la aguzada puntita roja que comenzaba a aflorar desde su peluda funda. ¡Oh, Señor! ¡Estos dos quieren follarme!
    
    Me quedé en esa posición por algunos minutos mientras los perros se turnaban a montarme y a tratar de follar mi panocha. Mis pantalones eran de mezclilla gruesa y no había ninguna posibilidad de que ellos alcanzaran a penetrarme. Los dejé que jugaran conmigo, pero esto me hizo sentir furiosamente cachonda. Mis tetas parecieron hincharse y mi clítoris pulsaba pidiendo de ser tocado y mimado.
    
    Poco a poco volví a levantarme. Deslicé la cremallera de mi blusa y acomodé mis tetas que hormigueaban deliciosamente. Los dos perros se me abalanzaron al unísono, entonces sin siquiera pensarlo estiré mi mano y toqué la polla de Aristóteles. Se sentía muy gruesa y grande aún estando casi toda dentro de su funda. ¡Uy! era más grande que la de mi marido. Tenía mis medias rotas, mi panocha inundada y mis tetas que me punzaban, así que me dirigí de vuelta a ...
    ... casa.
    
    Entré a casa y dejé los perros afuera; me estiré de espalda sobre un diván y saqué mis tetas hinchadas; las aplasté, las sobajeé, las pellizqué y estiré tirando de mis pezones. Metí mi mano bajo mis pantaloncitos y me encontré con un charco de fluidos caldeados. Estaba demasiado cachonda, miré el reloj y vi que todavía era temprano. Nadie iba a venir a casa el día de hoy. No podía desperdiciar ni un solo minuto más. Me levanté, fui a la puerta e hice entrar a Platón.
    
    Platón inmediatamente comenzó a saltarme encima tratando de derribarme. Lo rechacé empujándolo y tratando de retroceder hacia el diván. Me eché hacia atrás para sentarme, pero justo en ese momento Platón me saltó encima y resbalé cayendo al borde del sillón. Tratando de levantarme, me giré y quede a cuatro patas, cosa que Platón aprovecho de inmediato para saltar encima de mí e inmovilizarme con su pesado cuerpo y aprisionarme entre sus fuertes patas delanteras. Todavía estaba con mis gruesos shorts, así que él no podía obtener lo que quería de mí. Sentí su cabeza enorme cerca de mi mejilla izquierda y lo acaricie; su lengua alcanzó a rozar mis labios en una especie de beso.
    
    El perro se acomodó encima de mí y comenzó a hacer sus movimientos veloces de follar. Ahora lo quería sentir, así que acomodé mi torso sobre el sofá y lo dejé que hiciera sus movimientos. Al no encontrar modo de meter su polla en mí, él se bajó y vino a olisquear mi entrepierna. Empujé ansiosa mi conchita contra su hocico, ...
«1234...9»