1. Hermosos Rottweillers.


    Fecha: 22/03/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... ¡Uuuuhhhh! … ¡Aaaahhhh! …
    
    Mi coño estaba tan resbaladizo que la polla de Aristóteles salió disparada de mi vagina, afortunadamente no sentí ningún dolor, solo un inmenso vació. Aristóteles vino a lamer mi rostro y sentí otra lengua lamiendo mi coño y el semen de Aristóteles, debía ser Platón. Él solo me lamió brevemente y volvió a saltar sobre mi espalda. Mientras acariciaba la hermosa cabeza de Aristóteles, Platón me penetró otra vez y me anudó velozmente. Su polla creció y estimuló mi coño al máximo. Ahora me follaba el Alfa de la manada y me sentí cachonda y afortunada. La tercera vez que me anudaban en un día. Nada de mal para ser mi primera experiencia de perrita.
    
    Las peludas bolas de Platón golpearon repetidamente mi clítoris. Un orgasmo intenso golpeó mi cuerpo y empujé mi trasero contra la polla de Platón mientras el me follaba velozmente. Lo sentí que llenaba mi coño con su lechita otra vez y con la misma rapidez se bajó de mi espalda. Me acerqué a Aristóteles que yacía tranquilamente echado a los pies de la cama. Estaba volteado hacia la puerta dándonos la espalda mientras Platón follaba mi panocha; como si no quisiera enterarse del hecho consumado. ¿Celoso tal vez?
    
    Me incliné a mirarlo a los ojos, él volteo su cabeza y lengüeteó mi rostro, yo le di un beso en el hocico. Lo abracé y lo puse en frente de mis tetas, él me regaló unas sonoras lengüeteadas a mis pezones que se endurecieron rápidamente causando un placentero cosquilleo. Me recosté bajo su ...
    ... cabeza y el siguió lengüeteando mis rostro y yo lamiendo su hocico, nos besábamos como dos amantes, pero no éramos dos, éramos tres. Alguien comenzó a lamer mi panocha y me hizo gemir cachonda.
    
    Yo quería volver a sentir la grande y gruesa polla de Aristóteles, pero él no era de la misma idea, no quería montarme. Entonces yo como la hembra Alfa debía tomar la decisión y hacerlo mío. Lo hice recostar sobre el edredón. Lo hice voltear sobre su espalda dulcemente y lo monté a horcajadas sobre su funda peluda. Comencé a acariciar su pecho sentada sobre el bulto de su bulbosa pija perruna. Arreglé mis cabellos en una cola de caballo para que no me molestaran y me incliné a lamer su lengua y hocico, apoyando mis grandes tetas sobre su pelaje. Contemporáneamente inicié a mover mi panocha aplastando su pija hacia atrás y hacia adelante, muy pronto la sentí crecer entre los labios regordetes y lampiños de mi vagina. Mientras restregaba mi panocha sobre su verga, lo miraba fijamente a los ojos. Aristóteles me miraba con sus grandes ojos muy abiertos y permanecía quietecito mientras yo le hacía el amor a él, metí mi mano hacia atrás, aferré su polla y direccione la aguzada y rojiza puntita dentro de mi coño bañado de semen. Comenzó a crecer y pronto la sentí toda dentro de mi chocho, pero su nudo quedó afuera.
    
    Me moví hacia atrás y hacia adelante cabalgando su polla alocadamente, necesitaba correrme y hacerlo que él se corriera en mí. Al cabo de unos diez minutos me corrí desesperada y ...
«12...6789»