1. Nicky: no toques a mi hija 14


    Fecha: 23/03/2026, Categorías: No Consentido Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos

    LILY
    
    Los minutos pasaron sin que yo reaccionara, sin que lograra moverme o abandonara mis esfuerzos por convencerme de que nada había pasado, de que todo se trataba de una pesadilla muy vívida, de que papá seguía siendo el hombre bueno, cariñoso y trabajador que yo conocía; sin embargo, el semen en mi espalda y el frío que me provocaba sentir el viento del ventilador impactándose contra mi piel húmeda, pronto me hicieron saber que aquello no era un mal sueño, que el dolor que sentía entre mis piernas y en el fondo de mi corazón, eran tan verdaderos como los ronquidos que escapaban de su boca y ese nauseabundo olor a sudor que emanaba de su cuerpo.
    
    ¿Quién era ese hombre? ¿Por qué decidió violarme? ¿Qué hizo para que tuviéramos que escapar de la granja de la forma como lo hicimos? Muchas preguntas, ninguna respuesta, solo el dolor de un cuerpo maltratado y el creciente sentimiento de suciedad que se apoderaba de todo mi cuerpo, que me hacía sentir náuseas al compartir la cama con el hombre que minutos atrás me había violado, algo que de pronto se hizo ten intenso que me llevó de nuevo al llanto, haciendo que al fin reuniera las fuerzas que necesitaba para sentarme a la orilla de la cama, sufriendo del dolor que aquejaba a todo mi cuerpo cuando lo hice, experimentando esas tortuosas punzadas en mis senos, el ardor en mi cabeza y esa incesante sensación de que mi vagina estaba en llamas, dolores que me hacían sufrir mucho, que me hacían no querer mirar mi cuerpo y que me ...
    ... acompañaron mientras caminaba hasta donde mi maleta estaba tirada en el suelo, para sacar de ella algo de ropa y ponerme unos shorts y una sudadera, antes de salir de la habitación, no con la intención de escapar, sino con el propósito de alejarme de él, porque no soportaba la idea de estar en la misma habitación, de compartir una cama con ese hombre que me había violado a pesar de que fuera su hija, a pesar de que fuera de su misma sangre.
    
    Antes de salir de la habitación tomé un par de billetes de la cartera de papá y luego caminé un poco por el estacionamiento, pensando en comprar algo en la máquina de golosinas que vi cuando llegamos, pues sabía que si papá no me encontraba cuando despertara, me pediría una explicación que justificara mi ausencia, una que bien me podría dar el hambre y la sed que en realidad no tenía, pero que serían el pretexto perfecto para alejarme por unos minutos de su lado, para quitarme de la cabeza por unos segundos lo que acababa de pasar.
    
    Cada paso que daba representaba una tortura incesante, porque si bien el dolor físico era casi insoportable, el recuerdo de lo que me hizo, de la forma como lo disfrutó, de la manera como me provocó tanto daño el hombre que se suponía que debía protegerme, representaban una daga en mi corazón que parecía no querer salir de ahí hasta que ya no hubiera nada más que lastimar, provocándome una clase de sufrimiento que me hacía derramar muchas lágrimas, que me hacía sentir mucho miedo y experimentar una sensación ...
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