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Nicky: no toques a mi hija 14
Fecha: 23/03/2026, Categorías: No Consentido Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... horrible, pero pronto lo van a atrapar, no te preocupes, la basura como ese bastardo tarde o temprano termina cayendo - comentó, sin prestarme demasiada atención, concentrado en las noticias, en las imágenes que nos mostraban a mi padre y a mí, en el retrato que apareció en la pantalla y que se acercaba demasiado a la apariencia que tenía papá, incluso después de que lo hubieran modificado para que adoptara la imagen que ahora había adoptado tras raparse la cabeza y arreglarse la barba. Tras aquellos segundos de dolor e incredulidad, tomé las monedas del mostrador y regresé a mi habitación, olvidándome por completo de las golosinas que pretendía comprar, concentrándome en lo que vi, dejando que en mi pensamiento se repitieran una y otra vez aquellas imágenes y las palabras de la mujer que describía lo que hizo mi padre, hasta que llegué a la habitación sin darme cuenta de cómo lo hice, quedándome en silencio frente a la puerta, llorando, tratando de encontrar algo que me permitiera exonerar a mi padre de aquello de lo que lo acusaban, porque aún después de lo que me hizo y de las evidencias que parecía tener la policía en su contra, me negaba a aceptar que papá hubiera llevado a cabo al clase de abominaciones. No sé cuantos minutos estuve parada afuera de la habitación, considerando cada cosa que pudiera desechar la idea de que el hombre que me crio y a quien amaba con todo mi corazón, de alguna manera se hubiera convertido en ese monstruo; sin embargo, aquel esfuerzo ...
... que desplegué para tratar de modificar la realidad, no rindió los frutos que yo hubiera esperado, porque mientras más pensaba en mi padre, más sentido encontraba a todas las cosas que estuvieron pasando durante las últimas semanas, desde aquellas escapadas nocturnas que le llevaban un par de horas y después de las cuales regresaba herido o demasiado cansado, hasta esa forma como escapamos de la casa, sin dejar de conducir por carreteras libres, donde papá siempre parecía estar preocupado, donde era yo quien se encargaba de comprar víveres e interactuar con las pocas personas que se encontraban en esas tiendas de carretera. Un sentimiento horrible de soledad me embargó cuando entendí que no era posible plantearse la posibilidad de que aquello fuera un error, porque todo apuntaba a que en verdad era mi padre quien había cometido aquellos crímenes, el mismo hombre que tal vez, al no tener otra forma de saciar sus depravadas necesidades, me usó como víctima de una más de sus atrocidades, convirtiéndome en una estadística más entre todos los crímenes que cometió. Luego pensé en la que tal vez fuera la más horrible de las abominaciones que llevó a cabo, la que me afectaba incluso de una manera más cruel y malvada que el haberme violado: la posibilidad de que yo fuera esa niña a la que apartó de los brazos de su madre y a quien tuvo cautiva durante toda una vida, mintiéndome acerca de quién era, haciéndome creer que mi madre había muerto cuando me dio a luz, que él era todo lo ...