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Nicky: no toques a mi hija 14
Fecha: 23/03/2026, Categorías: No Consentido Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos
... por la necesidad de escuchar su versión de la historia y de esa forma dejarlo defenderse de todo lo que decían en el noticiero, como si el haberme violado y el que estuviéramos escapando no fuera suficiente prueba de su culpabilidad. El amanecer llegó y pude sentir cómo se movía al otro lado de la cama, algo que me hizo cerrar los ojos y fingir que estaba dormida, sintiendo mucho asco cuando acarició mi cabeza cubierta en aquel instante con la capucha de la sudadera que llevaba puesta, antes de que se metiera a bañar, dejando una cama vacía que sirvió de ejemplo de lo que sería mi vida si decidía delatarlo, porque si lo hacía no tenía idea de lo que haría, de a dónde iría, de lo que sería mi vida sin aquel hombre que me mantuvo durante tanto tiempo, sin la granja a la que amaba ni los animalitos que en aquel momento despertaban mi ansiedad ante el hecho de que no los hubiera alimentado y la posibilidad de que estuvieran sufriendo por ello. Al final, fue la idea de que lo mismo que me hizo la noche anterior pudiera hacérselo a otras mujeres, el factor que me llevó a tomar una decisión, aquello que hizo que, en medio de las dolorosas lágrimas que derramé, tomara el teléfono para denunciar a mi padre con la policía, para que fueran por él y terminaran con aquella pesadilla que, sin saberlo, comenzó antes de que yo hubiera nacido. *** - Bien, vamos para allá, pero tardaremos algo de tiempo en llegar, así que mantenlo en ese lugar hasta que lleguemos, no importa lo ...
... que le digas ni lo que tengas que hacer, tiene que quedarse ahí, tenemos que atraparlo hoy mismo - esas fueron las últimas palabras que me dijo ese hombre llamado Rupert, las mismas que me hicieron preguntarme cómo lograría hacer que nos quedáramos en ese hotel hasta que llegara la policía, hasta que pudieran ponerle las manos encima, un pensamiento que se me presentó justo en el momento en el que dejé de escuchar el agua saliendo de la regadera, provocando que mi ansiedad se fuera al cielo, que me pusiera nerviosa, que tuviera que pensar apresurada en lo que haría para retenerlo, para asegurarme de que ese hombre no pudiera dañar a ninguna otra persona, para lograr que pagara por todo el daño que hizo a través de los años a todas las mujeres y a las familias a las que destruyó. - Levántate, cariño, prepárate para irnos, debemos darnos prisa, mi amor - expresó mi padre con la misma voz dulce con que solía hablarme, haciendo que me sentara en la cama, fingiendo que el dolor que me doblegaba no existía, aparentando que todo estaba bien a pesar de que quisiera llorar de miedo y dolor a cada segundo en que permanecía en esa habitación, cerca de mi padre, o mejor dicho, cerca de ese hombre que me obligó a verlo como un padre sin que yo tuviera idea de que me había robado de los brazos mamá cuando yo era tan solo una bebé. - ¿Puedo tomar una ducha? - pregunté, quedándome de espaldas a él, escuchando cómo soltaba una risilla desconcertante antes de contestarme, antes de que se ...